- Por Felipe Goroso S.
- Columnista
- Twitter: @FelipeGoroso
Luego de este año y medio de mandato del gobierno actual, período en el que prevalecieron la inestabilidad y la incertidumbre en la política, la economía, lo social. Tome usted el área que quiera y coincidirá conmigo. Sin embargo, al parecer y por las señales que se ven, y sobre todo por las que no se ven, un interesante movimiento de conocedores del manejo del poder está impulsando un diálogo en el interior del Partido Colorado, buscando la paz partidaria entre los dos principales movimientos, Honor Colorado y Colorado Añetete.
De buenas a primeras, el diálogo tiende a abarcar una línea de tiempo que llega hasta las elecciones de mitad de año (autoridades partidarias e internas municipales) y luego en noviembre (generales municipales). En este punto hay que valorar el esfuerzo. Que el partido que fue electo para gobernar lo haga de forma cohesionada es un hecho absolutamente lógico; es lo que se vivió hasta hoy lo que no entra en el marco de la lógica política.
Ahora bien, el planteo de diálogo debe incluir necesariamente la construcción y solidificación política bastante más amplias: iniciativas legislativas prioritarias para el Gobierno, mesas directivas consensuadas en el Congreso para asegurar aquellas; solo por citar algunas. A lo que me refiero es que lo que se está tratando de cicatrizar no es poca cosa y si tamaña empresa solo sirve para un año de objetivos electorales, definitivamente quedará con sabor a poco el esfuerzo. Otro factor a tener en cuenta son los acuerdos a los que llegue hasta el último integrante de cada uno de los movimientos, el eje y líneas discursivas deben ser contundentes e inapelables para que la dirigencia de base haga carne con los acuerdos a los que se arriben. Ya ha habido casos en los cuales esto no se logró y los objetivos planteados no pasaron del papel. No hay que descuidar el flanco que se plantea con proyectos y candidaturas que están listos para hacer de choferes de ambulancia y salir a recoger a heridos y contusos que no se sientan lo suficientemente incluidos o que el daño sufrido no haya sido resarcido.
La política, esa mala palabra que empieza con p y termina con a, es un trabajo marcado por los momentos. Este en particular debe ser uno que, dentro de la ANR, sea marcado por la prudencia y el sentido de oportunidad. Al menos si lo que se pretende es que luego de la tormenta llegue la calma.

