EL PODER DE LA CONCIENCIA
- Por Alex Noguera
- Periodista
- alexnoguera230@gmail.com
Ayer, por el día de los enamorados, el mundo parecía un campo sembrado de flores, con regalos y aromas de alegría, con burbujas de felicidad y corazones acelerados por la pasión. Hoy ya es hoy, el amor quedó atrás y volvimos a la realidad.
Hoy podemos ver la repercusión del cobarde asesinato de un hombre de prensa que se produjo en la frontera en la víspera del día consagrado al amor. Si, Leo Veras, un periodista que ejercía su labor en las ciudades de Pedro Juan Caballero y Ponta Porâ, un hombre que denunciaba la podredumbre narco en esa parte del mundo y cómo la corrupción había tomado como cáncer a quienes debían proteger a los ciudadanos, fue ultimado a balazos en su propia casa.
Leo Veras recibía amenazas, incluso por eso llegó a tener guardaespaldas, pero tuvo que renunciar a ellos porque le obstaculizaban su tarea.
En Brasil, sus colegas recibieron con pesar la noticia de su muerte a manos de sicarios, pero no con sorpresa. Sabían que él actuaba solo y del riesgo que corría. El mismo, a modo de epitafio, había solicitado que lo mataran con una sola bala si llegase el momento, pero los asesinos descargaron sus cargadores al mejor estilo del hampa.
Las reacciones desde Brasil no se hicieron esperar y los comentarios de los colegas periodistas expresaron duras críticas hacia Paraguay. Dijeron que nuestro país se había convertido en una pequeña Ciudad Juárez, que en la frontera campea el crimen organizado, que las autoridades están inmiscuidas, que no hay seguridad y la vida no vale nada.
Paradójicamente, precisamente ayer se cumplieron 91 años de la histórica Matanza de San Valentín, ocurrida en Chicago, en la que un grupo de mafiosos uniformados de policías -supuestamente bajo las órdenes de Al Capone- tendieron una trampa a los integrantes de la banda rival.
Estos, convencidos de que se trataba de hombres de la ley, sumisamente entregaron sus armas y se colocaron contra una pared, lo que dio pie para que los asesinos disfrazados abrieran fuego a mansalva sobre los cinco “detenidos”. Las clásicas metralletas Thompson, alimentadas con cargadores a tambor de hasta 100 balas, podían realizar hasta mil disparos por minuto. Cuentan que tras las primeras ráfagas, los heridos fueron rematados a sangre fría.
En Paraguay también hay policías disfrazados que deberían proteger a los ciudadanos y que no cumplen su rol.
En Paraguay los ciudadanos están cansados de tener que pagar por “la protección” de los mafiosos. En la mayoría de las instituciones públicas los funcionarios extienden la mano “para el pasaje” a modo de chantaje para realizar su labor.
En Paraguay los sindicalistas también chantajean por beneficios personales, incluso toman de rehén la educación de niños y amenazan con no iniciar las clases si no se cumplen con sus demandas.
En Paraguay se gastan miles de millones de guaraníes en una farsa llamada FTC, que desde hace años no produce ningún resultado positivo.
En Paraguay los pacientes acuden a sistemas de salud colapsados y reciben atención miserable, que deben agradecer a regañadientes porque es la única que tienen al alcance. Mientras, la lista de personas que podían haber sido salvadas de la muerte sigue sumando. Por falta de ambulancias, por desidia del personal de blanco, por vacaciones de los médicos, por excusas que se volvieron normales.
En Paraguay las autoridades amenazan con elevar el precio de las naftas, sin embargo desde el presidente de la República hasta el contratado más desconocido tienen cupos de combustibles gratis. Bueno, gratis no es porque los ciudadanos los pagan, pero esas abusivas autoridades se arrogan beneficios vergonzosos con excusas ridículas. Y lo peor es que creen que les corresponde.
En Paraguay aumentan las recaudaciones del fisco al tiempo que prometen recortes a los funcionarios, sin embargo las dádivas sufren reingenierías para volver con nombres distintos. Es la costumbre en un año electoral.
En Paraguay hasta los motochorros están desesperados porque el negocio no funciona, sin embargo los números macroeconómicos son “alentadores” para este 2020 y hasta pronostican una fabulosa entrada de dólares, merced a una producción récord de once millones de toneladas de soja.
En Paraguay los impolutos candidatos a nada menos que la Corte Suprema de Justicia, que deberían ser ejemplo e insobornables, rinden para demostrar su capacidad… pero en pleno examen presentan “una chicana” de bolígrafo para poder conversar. Ellos también creen que tienen derecho a torcer las leyes y hacer su voluntad a costa de la justicia.
La lista de síntomas de mafia en un Paraguay enfermo es mucho más extensa. No hablamos de narcoelecciones ni de parlamentarios que viven en las nubes ni de campos de concentración llamados penitenciarías.
Por el momento, el campo sembrado de flores de San Valentín volvió a lo mismo de siempre, a oler a pólvora, a sangre, a sudor, a dolor, a injusticia, a miedo, a drogas, a corrupción.