Estas elecciones municipales de noviembre van a ser una primera pulseada para tener una aproximación de la fuerza que tiene cada uno de los partidos y movimientos que competirán en los 256 distritos de la República del Paraguay. De acuerdo con los resultados de estas justas, en las que serán electos nuevos intendentes y legisladores municipales, tendremos una idea de la preferencia de la gente hacia una u otra organización política.

El primer gran desafío de las municipales será, sin lugar a dudas, la implementación de las listas desbloqueadas con la utilización de las máquinas electrónicas de votación. En este sentido, el Tribunal Superior de Justicia Electoral enfrenta un examen que pondrá a prueba el sistema electoral en su conjunto, que servirá de experiencia previa para las elecciones generales de abril del 2023.

Los dos partidos tradicionales, Partido Colorado (ANR) y Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), así como la tercera fuerza política actual que es concertación Frente Guasu (FG) –le disputa esta ubicación el Partido Patria Querida (PPQ) como tal– tienen este año una gran responsabilidad, la de justificar trayectorias. En teoría, debido a lo que le pasó a Mario Ferreiro en la Municipalidad de Asunción, los sectores de izquierda y de centro-izquierda llegarían debilitados a las municipales frente a los político y partidos tradicionales.

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Pero no será fácil para los colorados y liberales, ya que deberán agudizar el ingenio y la creatividad para presentar al electorado candidatos potables con perfiles honestos, transparentes y capaces. Ciudad del Este, Encarnación y Asunción son distritos emblemáticos que todos quieren ganar.

Hoy la ciudadanía está apostando a figuras jóvenes y capaces. Hay muchos casos de ello. No es casualidad, ya que el 70% del electorado de aproximadamente 4,5 millones de almas tiene menos de 40 años. En una mirada rápida, se lo ve a la ANR mucho más dinámico que a los demás, quizá porque en diciembre último fueron muy visibles los preparativos para las elecciones juveniles, que no se realizaron por discrepancias. No obstante, este “amague” sirvió para patear el avispero y medir la temperatura colorada, que se ralentiza cada vez que tiene un desafío grande. Ahora está ya dando pasos hacia la unidad ante las municipales con una visión de las elecciones del 2023.

El PLRA, en la llanura, está anestesiado. Excepto Blas Llano, quien procura con su gestión en el Congreso catapultar a los azules a sitiales de mayor relevancia, bajo carpa liberal se percibe poco entusiasmo. Efraín Alegre, una figura gastada que ya perdió dos veces en elecciones generales para presidente de la República, no aporta nada nuevo. Es más, ahuyenta adherentes y sumió al partido en deudas multimillonarias.

El panorama político se presenta inestable. La clase política, con muy pocas y honrosas excepciones, está desprestigiada. Por ahora, los sectores independientes, movimientos y pequeñas organizaciones que antes buscaban refugio en organizaciones de izquierda, ahora otean el horizonte para ver de quién o quiénes se aferran.

Etiquetas: #electoral

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