Todos estamos aplazados. Se veía venir una epidemia por dengue este verano debido a las condiciones climáticas, pero no hicimos mucho, tanto autoridades como ciudadanos. El último informe de Vigilancia de la Salud del viernes 31 dio cuenta de que los casos de personas afectadas por el virus ya superaron las cifras del 2013 y del 2016. Solo en enero último, en el arranque de este año 2020, se registraron ya 35.801 notificaciones de cuadros sospechosos (75% localizado en Asunción y Central), de los cuales un poco menos de 1.000 están distribuidos en 17 regiones (el 95% corresponde al serotipo DEN-4). Por ahora se contabilizan 4 muertes confirmadas, aunque 11 fallecimientos fueron caratulados como “vinculados al virus” y 22 están bajo investigación todavía.

El gobierno de turno central, departamental y local (intendencias), así como todos los ciudadanos debemos emprender una campaña seria y masiva para la concienciación sobre la importancia de la eliminación de criaderos de mosquitos. No podemos seguir en las condiciones actuales de insalubridad, con irresponsables que tiran sus basuras a los raudales y en días de lluvias, con aquellos criminales del ecosistema que depositan ruedas y botellas en nuestros arroyos y ríos, con insensibles autoridades comunales que no exigen a los contribuyentes de sus municipios tener sus propiedades en condiciones higiénicas.

La Fiscalía y el Poder Judicial deben colaborar más, ya que están haciendo poco en este campo. Al menos, así se los percibe, siendo el más visible por obvias razones el MSPBS. Está visto que solo se aprende cuando se te toca el bolsillo o peligra la libertad. Los dueños de baldíos llenos de chatarras, basuras y ruedas viejas deben ser multados, imputados y encerrados como ejemplos para los demás. Con unos pocos bastará, ya que nadie más querrá pasar por lo mismo bajo ninguna circunstancia.

La actitud de estos irresponsables es comparable a un ciudadano que sabe bien que no debe conducir si bebió alcohol porque podría causar un grave accidente. Así también, todos sabemos que si no aseamos adecuadamente nuestros hogares, miles de mosquitos pondrán sus huevos en agua estancada donde serán procreados a su vez millones de nuevos insectos picadores y transmisores del dengue. Por analogía, es una falta atribuible a un homicidio culposo, ya que si bien no hay intención de matar directamente a nadie, esa omisión o inacción a sabiendas de lo que podría ocurrir, perjudicó gravemente a otros con la enfermedad y hasta llevó a la muerte a varias. ¿Qué puede hacer una familia afectada en un caso de fallecimiento por dengue de un ser querido, a quién debe reclamar, a su vecino, al intendente que no limpió al baldío, a la gobernación departamental o al gobierno central?

Para empeorar más la situación del dengue, Paraguay está en alerta también ante la posibilidad de la propagación del coronavirus, que hasta ayer mató a 259 personas alrededor del mundo. Al menos, según la OMS, nuestro país aplica correctas medidas preventivas para contenerlo.

Es hora de que todos tomemos mayor conciencia de que esta situación del dengue se puede prevenir con prácticas de saneamiento ambiental. Las acciones de higiene comunitarias deben ser disciplinadas y para siempre, para que no volvamos a pasar por una nueva epidemia que puede prevenirse. El dengue es culpa de los irresponsables que den ser castigados.

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