• Por Felipe Goroso S.
  • Columnista
  • Twitter: @FelipeGoroso

Para los que suelen leer esta columna, verme en Gen y escucharme en Universo 970 AM saben lo que pienso acerca de la política y la comunicación. Para los que no, van este par de líneas al respecto.

La política, en función de Gobierno, se hace y sobre todo y principal: se dice. En otras palabras, la gestión y la comunicación gubernamental pensada y articulada de manera estratégica en forma conveniente y oportuna necesariamente deben ir de la mano. Son partes de un todo. Son inseparables, y eso es definitivo al punto de no admitir argumentos infantiles como el ya desfasado: gobierno bien, pero comunico mal nomás. Aunque lo seguimos escuchando en Paraguay, basta con cruzar un poco las fronteras para darse cuenta de que somos uno de los pocos sitios donde esa frase sigue sirviendo como respuesta a cada macana de los distintos niveles de gobierno.

Por ejemplo, en el nivel municipal he estado observando lo que está pasando en Asunción: con una renuncia del anterior intendente que deja bastante escuálidas las posibilidades de construcción de una candidatura que sea propuesta desde la izquierda, asumió en medio de dardos que lo sindican de haber roto un acuerdo político Óscar “Nenecho” Rodríguez. Sobre este punto, aún falta hacer varias consideraciones políticas; sin embargo, en esta oportunidad no vienen al caso. O al menos por ahora.

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La actual administración del ejecutivo municipal de Asunción está logrando (y para una gran mayoría, contra todo pronóstico) ganarse la consideración positiva de cierto sector de la opinión pública con apenas unas cuantas acciones y declaraciones públicas. Ahora bien, veamos por qué está pasando esto. Y esta es la parte en la que los que siempre están intentando ser más importantes que los mismos hechos y las noticias hacen su aparición con sesudos análisis siempre cubiertos de palabras grandilocuentes y actitudes pomposas. Lamento decepcionarlos, pero en esta columna no encontrarán tanta parafernalia y se los voy a decir en cristiano sencillo: cuando nada hubo, algo es mucho. En medio del desierto una pequeña plantita hace la gran y llamativa diferencia.

Eso podría traducirse como conformismo, dirían algunos. Tal vez la generación de valor pase por la sustancia de la estrategia desplegada por la actual administración municipal. Que no sean tan solo una seguidilla de imágenes aisladas sin una línea discursiva que las conduzca. Al final, de esto se trata la política, esa mala palabra que empieza con p y termina con a. Si se tuviese que elegir, siempre debe priorizarse a la cabeza antes que al músculo. Esto último por sí solo ya está demostrado que no alcanza.

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