- Por Óscar Tuma
- Abogado
En pocos días más, llega el nuevo año y se inicia una nueva década, en la cual deben hacerse los cambios que se necesitan en nuestro Paraguay, el más significativo, el imperio de la ley, porque si se cumple la ley, se erradica automáticamente la corrupción enquistada en el Estado, manejada por un conocido grupo de personas que buscan hacerse más ricos a nuestra costa (el Estado).
El presidente sabe que por el bien del país debe, imperativamente, acabar con el conocido grupo de corruptos y antipatriotas, que día a día atentan contra los intereses de nuestra Nación, buscando llenar el agujero sin fondo que tienen en sus bolsillos.
No se necesita ser muy inteligente para conocer la causa de la situación por la cual estamos atravesando y a dónde nos conduce, ni escudriñar mucho para encontrar la solución a ese problema y terminar con el descamino por el cual andamos. La solución es indudable, posible e impostergable, patriotismo.
Un patriota está vinculado sentimentalmente a la tierra donde vive y desea para ella lo mejor y para eso, además de acabar con los privilegios de los “amigos” y” compinches”, va a reemplazar los ineptos y sinvergüenzas, que ocupan cargos públicos, por personas idóneas que se desempeñen con diligencia velando por los intereses generales como manda nuestro ordenamiento jurídico; y permitir, sin cortapisas, que se cumpla la ley, aunque le alcance a los “amigos”, “compinches”, y reconocidos sinvergüenzas, algunos investigados, otros “blanqueados” por el Ministerio Público, y otros guardando reclusión en el extranjero.
Si no se cumple la ley, se va a terminar de acabar la confianza ciudadana en la igualdad ante la ley porque es hora que los ineptos corruptos que ocupan cargos públicos de privilegio, que se burlan de la ciudadanía haciendo un uso y abuso de los bienes de la Nación, sean separados, investigados y sancionados, si corresponde, y dejen de jugar con los bienes de todos los paraguayos. El ejemplo de un juego macabro, que gracias a la providencia no tuvo un final feliz para algunos y funesto para nuestro país, es “Joselo”, y no pasó nada y al parecer, ni va a pasar porque vivimos en un país generoso, en el cual hasta la fecha “algunos” que ya le ocasionaron mucho daño a la Nación, se encuentran administrando los bienes de la Nación.
Repito lo que escribí semanas estas “…El Paraguay necesita a patriotas capaces en los altos cargos, es hora que los ineptos, incompetentes, desvergonzados, delincuentes, ladrones, colaboradores y toda la caterva que no saben que lo que administran no les pertenece, se vayan a sus casas y los reemplacen paraguayos de bien, capaces y honrados…”.
Por el bien del país, en el nuevo año, es decididamente necesario el cumplimiento de la ley y que se omita lo prohibido, que todos, sin excepciones, ajusten su accionar a las normas y que el Presidente de todos los paraguayos cumpla lo que juró poniendo a Dios como testigo, proteger a nuestra Nación. Para ello, se requiere armarse de valor para acabar con los corruptos que muchísimo daño ya le ocasionaron a nuestro país, y si no se acaba con ellos, estos van a terminar de acabar con lo nuestro, hasta que llegue a punto de ebullición la paciencia ciudadana.