Cuando ya existe un debate agotado a nivel mundial sobre la efectividad de los sistemas de votación electrónica, desde el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) se empeñan en meternos una discusión estéril que podría complicar nuestra primera experiencia con el desbloqueo de listas.

El secreto del voto debe ser garantizado en un 100%. El TSJE introdujo en el pliego de bases y condiciones (PBC) para el arrendamiento de las máquinas que permita el voto electrónico el uso de tecnología de chip RFID. El temor es que este sistema pueda ser leído a distancia y aún estando encriptado se puede leer la secuencia del voto, asociándolo a un votante específico. La autoridad de la justicia electoral afirma que “eso debe ser demostrado” en nuestro país. A nivel mundial esto ya está demostrado. ¿Por qué insistir en debatirlo de vuelta en Paraguay?

En el mundo la tecnología de uso de chip electrónico es una solución tecnológica que no se usa en eventos electorales a nivel global por ser vulnerable. El PBC justamente abre una puerta a la utilización de esta tecnología desechada por ineficiente, con lo cual aumenta la sospecha de sesgo para favorecer a un oferente, ya que es el único que los provee.

En Argentina tuvo lugar una propuesta de cambio de ley electoral que iba a permitir utilizar la tecnología de voto (con chip RFID) a nivel nacional. El debate tecnológico en el senado argentino fue durísimo de tal forma que el gobierno tuvo que modificar el proyecto y prescindir del chip RFID y derivó en utilizar el código QR.

Se demostró en la Argentina que se pone en riesgo la identidad del votante, porque el chip RFID de las boletas tiene un código único. Cada chip tiene un identificador único, asignado por el fabricante e imposible de alterar; dicho de otra manera cada boleta que el presidente de mesa entrega al votante tiene un número fijo y único imposible de modificar; es decir, si se lee el código único y se asocia con la secuencia de votantes se puede saber qué vota cada ciudadano. Esto es así porque al finalizar la votación las papeletas se pasan por la máquina para leer el voto y aunque estuviera encriptado alguien cercano a ellas podría leer el código único del chip y asociarlo a la secuencia de los votantes.

En ningún país que cuente con historia de voto electrónico y con procesos de homologación de las máquinas de votación, (USA al frente, pero también Brasil, India, etc.), está permitido almacenar información en dispositivos que puedan leerse a distancia.

Existen serias dudas sobre la transparencia del proceso de adquisición de equipos del TSJE cuyo precio referencial oscila entre los US$ 22 millones. Las dudas se instalan por la introducción en el pliego de lo expuesto más arriba y que sólo una empresa argentina es la que puede proveer. A esto se suman otros puntos como la experiencia previa. El pliego no requiere que los oferentes tengan la experiencia previa para lo que se pide en Paraguay y esto es peligroso porque van a dejar que nuestro país sea un “conejillo de indias”.

El otro punto llamativo y que genera suspicacias sobre el posible direccionamiento del llamado es referente al gramaje del papel. En la primera publicación del PBC se pedía un gramaje muy específico de “papel”, más bien ya es un cartón de 120 gramos. Esto estaba dado de ésta forma porque es el grosor necesario que requiere el cartón para poder insertar el chip RFID entre medio de dos capas. La única empresa que usa esa tecnología para soluciones electorales en el mundo es la Argentina y al pedir un gramaje tan específico, lo hacían directamente para que calificara ésta única empresa y descalificar a todas las demás.

Los partidos políticos no formaron parte de este proceso. El TSJE jugó solo el partido y mañana vence el plazo para que los oferentes presenten sus ofertas. Si ahora reaccionan las nucleaciones políticas ya será en base a hechos consumados. El voto electrónico y el desbloqueo de listas generarán una revolución en nuestro sistema electoral y ojalá sea para bien, pero si no generan un proceso transparente y efectivo, toda esa lucha ciudadana podría ir al tacho y nuestra democracia recibir un duro golpe. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.

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