- Por Gustavo del Puerto
- Periodista
Más allá de los sistemas tácticos, el gusto futbolístico del técnico Berizzo, el perfil de los jugadores y la falta de un clásico de seis en el mediocampo, la selección de Paraguay tiene la obligación de asumir el papel de protagonista. El personaje principal de la historia diseñada falta a esta generación de la Albirroja. Es cuestión de convencimiento y creer que se puede ahora para dejar de lado los fracasos anteriores.
Paraguay demostró ante Argentina que es un equipo difícil cuando espera, porque defiende bien, muerde e incordia marcando, achica los espacios y cuenta con jugadores desequilibrantes y veloces para contragolpear. Si el arbitraje, especialmente el VAR, no perjudicaba a nuestra selección (penal dudoso en contra y la no expulsión de Armani), si Derlis no fallaba el penal y si nuestro entrenador, que en la parte final, renunciaba a atacar por firmar un empate, bien se pudo haber ganado a Messi y compañía.
Sin embargo, frente a Qatar, con la obligación de salir a proponer, nuestra selección se partió mucho en función de equipo y dejó espacios en el medio que los cataríes aprovecharon con velocidad y buen toque.
Quizás un empate sea suficiente para avanzar a los cuartos de final de la Copa América de Brasil, pero no se debe estar apegado a esa posibilidad matemática, razón por la cual hoy Paraguay tiene el compromiso de salir a buscar el partido ante Colombia, clasificada y en la primera posición del Grupo B, por lo que pondrá un once alternativo, descansado y que también puede resultar muy difícil. Y cuando nuestra selección tiene la necesidad de proponer, ahí se instalan las dudas y los fantasmas. Dios quiera que frente a los cafeteros se deje de lado ese lado adverso de este grupo por los tan anhelados tiempos mejores.
El rendimiento contra Argentina devolvió la confianza que estaba tambaleante anteriormente, en especial, en la afición deportiva. Por lo menos Berizzo se adaptó más a sus pupilos y dejó en un segundo plano su gusto futbolístico, que a toda costa y sin mucho trabajo quiso imponer.
El objetivo es seguir avanzando en la Copa América y para eso hay que confirmar las mejorías del compromiso anterior, porque la prioridad es encontrar el equipo, amoldar el rendimiento colectivo e individual para potenciar el funcionamiento y el dibujo táctico.
Las fortalezas demostradas ante la Albiceleste abrigan esperanzas. Gatito es garantía en el arco, Gómez contagia temperamento, Sánchez jugó como un expeditivo, Almirón es un genio, el jugador distinto y Derlis siempre aporta a la selección, más la experiencia de Rodrigo, sin olvidar a Tacuara (ausente contra los albicelestes) por su jerarquía y gol.
Paraguay no debe olvidar nunca su ADN: la garra, la fuerza en defensa, la férrea marca en el medio ganando en su aérea y en la otra en el balón parado. A todos esos atributos hay que agregar la mejor posesión de pelota y el buen pase para volver a ser una selección guapa y competitiva.
Por todo lo esgrimido, hoy es el día para confirmar que la Albirroja tiene el potencial para encontrar el GPS que le lleve al camino correcto. Es hora de creer que se puede.

