- Por Bernt Entschev
- Fundador de De Bernt
Existe un movimiento que actualmente crece en Europa, en el cual las naciones están incentivando a las personas a tener un mejor equilibrio entre profesión y familia, de manera que esto refleja positivamente en los resultados empresariales y a la vez la satisfacción personal y la felicidad de la persona. En algunos países inclusive, este movimiento viene acompañado de una necesidad de volver a tener niveles de natalidad aceptables. Hoy anda en baja en muchos centros urbanos del Viejo Mundo.
Aunque sea un país relativamente joven y de jóvenes, Brasil también está experimentando esa tendencia. Aunque tímidamente. Mientras que allá afuera empresas e instituciones estudian formas de mezclar familia y trabajo, aquí los programas aún están concentrados en el sector privado y muchos en etapa embrionaria.
Por ejemplo, ya he visto programas donde el sector de recursos humanos coordina equipo de psicólogos que acompañan a las familias, ofreciendo asistencia en asuntos de difícil resolución. Además existen programas como el de “guardería corporativa”, donde las madres pueden salir para amamantar a sus bebés en una guardería dentro de la propia organización.
Sin embargo, lo que necesitamos realmente es enfocarnos en el tiempo que le dedicamos a la profesión, al trabajo. Por experiencia propia, puedo decir que si yo pudiese hacer algo para cambiar mi carrera que construí durante décadas, cambiaría exactamente el tiempo extra que le dediqué al trabajo, dejando de lado muchas veces esposa e hijos. Cuando trabajé en una multinacional, me enfoqué demasiado en los resultados, mientras mi familia llevaba a cabo sus actividades casi siempre sin mi presencia. Hoy me arrepiento, pues sé que la historia habría podido ser trazada de otra forma y muchos conflictos podían haber sido evitados.
¿Pero cuál sería la mejor salida? La primera de ellas es poner a la familia siempre en primer lugar. En mi opinión, no es que el trabajo no es importante en nuestras vidas, el trabajo es imprescindible. Habrá momentos en los cuales necesitará dedicarse más tiempo al tiempo al trabajo, pero eso no puede ser una regla.
Por ello, tenemos que siempre enfocarnos en ser muy productivos y buscar medios inteligentes y creativos de entregar los resultados esperados. Saber delegar, confiar en el equipo entre otras estrategias deben componer su rutina de trabajo. No asumir proyectos que sabe que humanamente es imposible realizar en un corto espacio de tiempo. Tampoco demandar personas o proveedores, para proyectos que usted sabe que no hay tiempo suficiente. Es decir, es necesario ser más organizado, un mejor profesional y tener un buen grado de sensatez en el día a día.
Pero, ¿cómo yo sé si estoy trabajando lo suficiente o más de lo que sería adecuado? Una de las maneras que indico es montar un cuadro con la cantidad de tiempo que usted está dedicando para cada dimensión de su vida. Trate de buscar el equilibrio entre los números.
Si su dedicación al trabajo supera 1/3 de su vida, entonces es necesario detenerse a repensar. ¿Cuánto tiempo le está dedicando a la familia, a su vida personal, a su salud? Todo esto forma parte de usted y no caminan por separado.
Entonces busque ese equilibrio. Cuando lo logra, notará que continúa siendo un excelente profesional, un buen integrante de la familia, una persona que cuida bien de su salud, valora a sus amigos y además tiene tiempo para dedicarse a las actividades extras que lo hacen sentirse más humano. ¡Ciertamente esto lo convertirá en una persona aún más feliz, créame!