- Por Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
Antes que nada, resulta recomendable que hagamos una autorreflexión que nos permita dar un giro positivo a nuestras vidas, pues muchas veces un consejo erróneo puede traernos más complicaciones en el manejo de nuestras finanzas personales.
Resulta natural en cualquier ser humano que cuando se encuentra en una encrucijada que no sabe cómo superarla positivamente, recurra a consejos de personas de su entorno cercano.
Ocurre muchas veces que los mismos podrían tener buenas intenciones de ayudar, dándose casos en que no son los esperados ocasionando en ciertas situaciones el famoso dicho “el remedio resultó peor que la enfermedad”.
Se dan dentro del terreno práctico, situaciones en que disponemos de dinero que deseamos destinarlo al ahorro o a la inversión y ante la indecisión, muchas veces recurrimos a nuestros oficiales de cuentas en los bancos, pero resulta que “la receta” que nos dio en realidad era conveniente para él y para su organización, pero no lo que nosotros estábamos buscando lo cual es natural y no para sorprendernos, pues cada uno trabaja en función a los planes estratégicos diseñados por su institución.
También en ocasiones chocamos con “chismografías baratas” que uno recibe ya sea vía correo electrónico o a través de otro medio de mensaje, que en realidad resultan falsas, pero que a uno naturalmente le produce temor y lo vuelve más complicado aún el escenario acerca de en qué sitio puedo poner mi dinero, como para que me rinda retornos positivos por encima de los índices de inflación.
A veces recibimos “consejos” de personas que en apariencia parecerían que puedan conocer mucho de finanzas personales, pero que al final resultó ser “puro facha”, dado que en realidad en su día a día era desordenado con el manejo de sus finanzas y siempre vivían sobreendeudados. Es el famoso “la apariencia engaña”.
Hoy día uno tiene a mano tanto dentro del sistema financiero como en el mercado de capitales varias opciones de inversión que podrían ser convenientes, dado los niveles de tasas pasivas que pagan y que muy bien podría redituarnos mes a mes ingresos adicionales en concepto de intereses, y a través de instrumentos conocidos, donde de hecho siempre habrán riesgos implícitos de por medio, pues bien sabemos que “riesgo cero no existe”.
El ahorro, independientemente de los niveles de ingresos que podamos tener, siempre será un hábito saludable y que como lo mencionamos más arriba nos estará generando ingresos pasivos, antes que por temor o falta de educación financiera decidamos mantenerlos “debajo del colchón” o “en el chanchito” sin reportarnos rendimiento alguno.
El buen hábito del ahorro sirve no solo para tener un resguardo para épocas de crisis o de “vacas flacas”, sino también coadyuva de forma importante a incrementar nuestros niveles de ingresos totales, independientemente del monto, pero siempre y cuando sea a través de entidades que nos ofrezcan en forma seria y organizada tasas de intereses positivas, pues si seguimos con la vieja costumbre de nuestros abuelos de dejarlo nomas dentro del placar de la casa, la inflación llegará un momento en que hará que dicho dinero pierda en forma progresiva su valor y por ende capacidad de compra.
A quién no le gustaría poder vivir la vida a plenitud y gastar dinero para saciar sus gustos personales. Si bien todo ello sería “el sueño del pibe”, en contrapartida no es menos importante “dejar picar la pelota” y evitar el darnos ciertos “gustitos” hoy, que muy bien nos podrían permitir el poder darnos satisfacciones mucho más importantes y reconfortantes en un futuro cercano.
En cuestiones de decisiones de ahorros e inversión, se nos presentan muchas opciones y un abanico de posibilidades que nos permiten sentarnos en la tranquilidad de nuestro hogar y evaluarlos con total serenidad junto a “unas picaditas” y una cervecita bien fría.
Siempre podemos encontrar como Robert Kiyosaki un “padre rico” que nos pueda dar buenos consejos, que nos permitan tomar las decisiones correctas al momento de decidir un ahorro o inversión. No siempre los consejos son interesados o dados con mala intención.
Lo importante es tratar de tener “los pies sobre la tierra” y evaluarlo “fríamente”, pues se trata del buen manejo de nuestras finanzas personales, donde cada uno desea sacarle siempre el mejor rendimiento posible a lo que con sacrificio pudo ir ahorrando a través de los años.