Recientemente leí un artículo publicado en BBC News que aborda la predisposición del brasileño en usar diminutivos, muchas veces sin notarlo. El texto hace una correlación con nuestra infancia cuando nuestros padres, en su ansiedad para vernos crecer fuertes, usaban expresiones como “¿Quieres una frutita? ¿Quieres lechecita?”, una forma agradable, que nos hacia efectivamente alimentarnos.
Opino que no hay problema de utilizar el diminutivo, sin embargo, muchas veces lo hacemos como forma de convencimiento y/o usamos de “muletilla” para ocultar nuestras fallas, sin abrir espacio para cambiar nuestros hábitos.
Y esto se refleja mucho en nuestra puntualidad con nuestros compromisos. “Me voy a retrasar 10 minutitos, una horita”, o, el “tránsito estaba parado y me hizo perder un poquito de tiempo”. La persona que está del otro lado acaba aceptando como normal ese hábito, mucho más al ser desarmada con la expresión “amable y gentil” usada por la persona que se retrasa.
Pero, necesitamos repensar esas actitudes. Tiempo efectivamente es dinero. Si pensamos que gran parte de las empresas brasileñas tienen en promedio 8 horas de actividades diaria y cada uno de sus colaboradores también realizan ese promedio de trabajo, vamos a llegar a la conclusión obvia que es a partir de ese montante que las actividades se realizarán, no va a sobrar tiempo para más nada.
Y las empresas tienen plazos, muchas veces cortos, y equipos limitados para poder atender sus demandas. Las personas a su vez tienen varias actividades que realizar a lo largo del día. En un eventual retraso en una reunión, no solo usted pierde tiempo, pero también todos los colegas convocados, que lo esperan para la reunión. Multiplique esos minutos por la cantidad de personas y vea cuanto la empresa está perdiendo en horas.
Un levantamiento realizado por la consultoría Levee, startup que usa inteligencia artificial para aumentar productividad en las empresas, analizó datos operativos de organizaciones para descubrir cuando las mayores empresas brasileñas pierden con deficiencias en el sistema productivo y con fallas humanas, como faltas, retrasos y rotación. El estudio publicado en el Portal Você S/A enero/2019 muestra que de las 500 mayores empresas del país dejan de ganar 230 millones de reales por año, en promedio, con la improductividad de sus operaciones.
Ahora, transporte esto a la prestación de servicios, a la persona que trabaja en la atención a clientes o como autónomo. La persona sola tiene como máximo 8 horas por día para “lucrar” con sus horas. Si usted arregla una cita con un proveedor y se retrasa 20, 30 minutos o más esa persona al final del día tendrá que compensar con más horas o saldrá perjudicado. Al final del mes la eficiencia financiera de su negocio estará comprometida.
Luego, pensando a través del prisma financiero es necesario que seamos responsables por nuestros horarios y compromisos. Debe pensar, que su retraso puede perjudicar otra persona y que a usted no le gustaría que otras personas le hagan lo mismo.
Por el lado de la etiqueta, es casi innecesario decir que es falta de educación y consideración con los demás. Compromiso es comprometimiento. Si tiene una cita, debe estar en el local 10 minutos antes. Recuerde que todos enfrentan tránsito, la mayoría tiene hijos en la escuela. Todos necesitan bañarse, afeitarse, peinarse el pelo o maquillarse. Partiendo de este principio, su compromiso empieza mucho antes del horario programado en agenda. Se inicia con su programación personal. Dicho esto, ni un minutito más. Debe dejar el diminutivo para las cosas buenas de la vida, por ejemplo: vamos a tomar un “cervecita”.

