Es abundante el caudal de crecimiento que posee el ser humano. En él existe la fuerza que lo conduce hacia donde pone interés, y en ese proceso se alimenta de las experiencias que le ayudan a sentir que puede y que por lo tanto hay mucho por hacer. Es el impulso que surge durante las circunstancias que se viven en el quehacer diario, el cual está amparado en la confianza que se siembra mientras se descubre que en cada acción hay una lección.
Es contundente la vibración positiva que genera el asumir las tareas que están bajo la responsabilidad de quien debe ejercerlas. Esa firmeza que se traduce en solvencia es la que caracteriza al desenvolvimiento de las capacidades que cada cual posee. Cediendo lugar al devenir de las situaciones que descubren las habilidades que estimulan el propósito proyectado, y confirmando que el conocimiento de uno mismo sorprende una y otra vez. Es por eso que los desafíos sirven para que se activen las condiciones naturales y adquiridas que distinguen a cada ser.
Investigadores abocados a darle contundencia a esa apreciación se esmeran en transmitirla a través de sus obras. El mundo aplaude la vocación de aquellos que difunden sus trabajos y permiten la retroalimentación de las teorías y sus correspondientes prácticas, dándole cobertura a todas las áreas en donde la humanidad fluye. Como es el caso de Fred Luthans, Carolyn Youssef-Morgan y Bruce J. Avolio, académicos que consideraron como capital psicológico a la integración de la esperanza, la resiliencia, el optimismo y la autoeficiencia. Dichos tesoros de la psiquis se caracterizan por la posibilidad de ser abiertos a los cambios y de palpitar continuos estados de evolución.
Los profesores mencionados entienden que el capital psicológico puede identificarse como un estado psicológico positivo. El estudio de este constructo multidimensional lleva a involucrar a otros científicos, que con sus contribuciones acrecientan los aportes que corroboran la relevancia de los criterios expuestos. Todo gira en torno del progreso existencial. Es que el escenario es global y ellos lo saben y al ser específicos y claros ayudan a que cada persona sea protagonista de su tiempo, y en su calidad de ciudadano del mundo pueda construir espacios prósperos en donde socializar. Por eso es importante aceptar que cada uno tiene riquezas internas que requieren libertad.
Es la puesta diaria una prueba única para involucrar a esa entereza, que llaman voluntad, que caracteriza al que está dispuesto a seguir adelante, esa que anima a quien tiene objetivos por vivir y que sabe que es posible realizarlos. Destacando que lo que se espera se planifica, se moviliza y se evalúa. Por consiguiente, la concepción del aprendizaje reside en la valorización sucesiva del acontecer y en la capacidad de comprender que el mismo trae consigo la posibilidad de superar obstáculos e incertidumbres. Así el optimismo se vive con realismo y activa las emociones que habilitan el entendimiento, el análisis, la previsibilidad y la debida motivación para vivir.

