En nuestro querido país todos los diciembres son más o menos similares, sufrimos un calor horrible que empeora con constantes cortes de energía eléctrica, pasamos horas atrapados en un tráfico horrible, hacemos de tripas corazón para ir hacia zonas comerciales a comprar regalos para gente que apenas nos cae bien, dividimos el aguinaldo entre pago de deudas y cantidades malsanas de alcohol y comida, sufrimos un poco más de calor y si todo nos sale bien lo aplacamos en algún arroyo o río al ritmo de una buena cumbia. Quizás no es el mejor de los rituales de fin de año, pero es el que tenemos y ya estamos acostumbrados a él y se lleva toda nuestra atención y energía.

Para los gobiernos, el mes de diciembre es probablemente uno de los más relajados del año en términos de control de crisis, se realizan pagos de aguinaldo desde el sector público que inyectan circulante al circuito comercial, la gente está en modo vacaciones o gastando ese aguinaldo para pasar buenos momentos con la familia y amigos, la cuestión del tráfico termina repercutiendo en las administraciones municipales, digamos que es un mes en el cual un presidente puede respirar un poquito y hacer deberes para el año que viene. Pero bueno, nuestro país es el cementerio de las teorías y nuestro gobierno actual decidió que no quería un diciembre tranquilo y resucitó, solamente Dios sabe bien por qué, uno de los temas más espinosos a nivel social, el del Servicio Militar Obligatorio.

Pero este gobierno, que parece que no termina de empezar a arrancar, fue un poco más allá y al zombi del SMO lo inyectó con la sangre fresca de las multas y condicionamientos para los que no lo realizaron, creando un monstruo de Frankenstein que salió a crear caos en el sector demográfico más importante del país, los jóvenes. Un buen día amanecimos con la noticia de las multas retroactivas para todos los traidores a la patria y a la masculinidad que decidimos, me incluyo por objetor de conciencia desde los noventas, no ir al cuartel, que teníamos que pagar multas millonarias, pero no tan millonarias si teníamos el carnet, trabajábamos o estudiábamos, que perderíamos el derecho, de una manera absolutamente inconstitucional claro está, de renovar documentos o salir del país. El ministro de Defensa y el defensor del Pueblo daban informaciones que no coincidían y decenas de miles de jóvenes formaron filas kilométricas para intentar conseguir el carnet de objeción dando uno de los mensajes más fuertes y claros en mucho tiempo: A nosotros ya no nos van a imponer nada.

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¿Cuál fue el mensaje del presidente de todos los paraguayos? subir una foto a Instagram con uno de sus hijos con recorte cadete y el texto “servir a la patria tiene que ser un orgullo, no una obligación”, dando a entender que solamente desde la instrucción militar se da cuerpo al conjuro esotérico nacionalista de servir a la patria, que se jodan los que están estudiando, trabajando, sirviendo en ONGs o cuidado de los suyos, esa opción no es la importante. Quizás el señor presidente sigue en modo de guerra electoral y aún nadie le avisó que ya ganó las elecciones y ahora le toca gobernar para todos, incluyendo a los que sirven desde otro lugar. Esa misma juventud salió a la calle, la cerró, se peleó con la Policía, que no apareció para reprimir a los taxistas o choferes de buses que cerraron las avenidas hace poco, gritó desde las veredas y redes sociales y toda la maquinaria de gobierno salió a decir que finalmente no habrá multas ni sanciones. Por fin leyeron todos el grupal de Whatsapp y encontraron el mismo discurso a repetir.

Pero volvamos un segundo a la decisión de anunciar semejante disparate en el mes más feliz del año, ¿por qué comprarse tamaño problema justo ahora? Hay solamente dos explicaciones posibles, la primera es una absoluta falta de coordinación en los mensajes a emitir, sin control de contenidos ni sistemas de filtros de alerta y la otra es para llevar las críticas hacia otro lugar del Gobierno. Probablemente sea mejor tragarse los sapos por el tema de las multas que tener que explicar por qué el ministro de Educación está hablando de la importancia de los cuarteles o que el amor es lo importante para transformar la educación, o que es mejor tener a miles de jóvenes gritando bajo el sol que salir a explicar por qué en Chile hace diez semanas consecutivas que hay reducciones de precios de combustibles y aquí hace faltan editoriales de todos los medios para bajar cifras ridículas, o a lo mejor decidieron que es mejor sobrellevar las críticas por una descoordinación de comunicación institucional antes que explicar por qué la tolerancia cero a los actos de corrupción no llega a los amigos que militan en Añetete.

Son demasiadas preguntas y yo no tengo las respuestas, lo que sé es que en febrero quiero ir de vacaciones a la playa y para ello necesito estar en forma, mejor dejo de escribir y me voy a hacer “pulitos” hasta que me salten los abdominales dormidos.

¡De frente marr!

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