- Por Laura Ramos
- Socia del Club de Ejecutivos del Paraguay
Es un clásico de esta época del año iniciar con las recapitulaciones de las gestiones que hemos realizado en los últimos doce meses. Tanto a nivel personal como laboral, ponemos todo en la balanza y analizamos si fue suficiente, listamos lo que nos ha quedado por hacer y lo que dejamos para el año que viene.
Así como en las empresas privadas tenemos desafíos y metas logradas o no, en este año que se va también en la administración de la relación público-privada tenemos nuestra lista que debemos de tildar. Muchos avances, algunos otros pendientes y desafíos que dejaremos para el 2019.
Entre la recapitulación no podemos dejar de lado un gran reto que nos depara para los próximos meses que es el planteo de la reforma tributaria. No es un tema menor, ya que incide de manera directa o indirecta en cada uno y en todos paraguayos o residentes en Paraguay. De esta manera debemos ser partícipes en la formación de líneas de pensamientos y objetivos finales de la reforma, ya que una mal hecha generaría trabas al comercio en todos los ámbitos.
Es necesaria la homogeneidad de criterios en el sentido que todos debemos tener claro el objetivo final y no que la reforma termine siendo un collage de ideas y tengamos un producto del que nadie quiera hacerse cargo.
Sin embargo y a pesar de toda la polvareda que va a levantar esta reforma, es un lindo desafío para el sector empresarial, ya que ejercitará su capacidad de juego de cintura, ya que el sector gubernamental siempre tiene actores distintos o por lo menos cambia de manera cíclica ante los periodos naturales que se dan cada quinquenio. Es por esto, que desde el ámbito privado debemos sostener y mantener los criterios y reglas aplicadas a las decisiones que conlleven esta reforma a lo largo del tiempo.
Además de tener un acompañamiento hombro a hombro del sector privado en todos los cambios que nos depara el nuevo año, debemos de velar por el cumplimento desde nuestra parte en este matrimonio público-privado, el cual es participar, acompañar y generar un clima de negocios desde lo que nos toca para poder así también exigir a la otra parte su compromiso asumido. Ojalá todo cambio sea para mejor y podamos ir formalizando las áreas que flaquean en este ámbito de los grises indefinidos, y así no se decida siempre por la opción más fácil, la cual es cazar en el zoológico.

