• Por Matías Ordeix
  • socio del Club de Ejecutivos del Paraguay

Los países desarrollados, calificados así por organismos internacionales, son un modelo para quienes creemos en un Paraguay mejor. Pero dentro de esta categoría de desarrollados, están aquellos que hace muchas décadas ya se han posicionado en esta categoría, como Estados Unidos y algunos países europeos, pero también surgen otros que meteóricamente han alcanzado logros similares, como ser ciertos países asiáticos.

Siempre hemos hablado de Japón o Singapur, sin embargo, no tanto así de Corea del Sur. Este último, país que recientemente visitamos con un grupo de empresarios paraguayos, nos dejó boquiabiertos (aprovecho a agradecer públicamente el excelente trabajo del embajador Raúl Silvero). Quizás escuchábamos más de Corea por los conflictos con su vecino del norte, que por su realidad de país pujante, tecnológico, con gran crecimiento y posicionándose casi en el top 10 de países desarrollados.

Pero el mérito principal es que este país era tan o más pobre que Paraguay hace unas pocas décadas, y hoy es un gran líder global.

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A efectos descriptivos, resumo algunos datos que les parecerán sorprendentes. Su tamaño es aproximadamente la cuarta parte de Paraguay, pero con 50 millones de habitantes. Tiene un PIB (PPA) per cápita que supera los US$ 40.000 y un índice humano de 0.903 (muy alto). Tiene una balanza comercial superavitaria con todo el mundo. Un gobierno republicano-presidencialista, recién desde 1987, o sea una muy nueva democracia.

También se encuentra entre los países más avanzados tecnológicamente y mejor comunicados. Es el tercer país con mayor número de usuarios de Internet de banda ancha entre los países de la OCDE, siendo también uno de los líderes globales en producción de aparatos electrónicos, dispositivos semiconductores y teléfonos móviles. También cuenta con una de las infraestructuras más avanzadas en el mundo y líder mundial en la industria de la construcción naval, encabezada por compañías prominentes como Hyundai Heavy Industries.

Además, y muy importante, hemos visto en la sociedad un pueblo muy educado (no solo en habilidades duras, educación formal), educado en valores, gentiles y serviciales. Están siempre disponibles a colaborar, son muy pulcros, ordenados y respetuosos.

Es un país que ha vivido –y vive parcialmente hasta hoy– en amenaza constante. Sin embargo, la economía notoriamente ha despegado, ha generado efecto derrame (porque la pobreza casi no existe). Entonces nos hemos preguntado: ¿Cómo lo ha logrado?

En conversación con los lugareños, podemos destacar dos grandes esfuerzos, con visión de futuro en el cual han apostado hace ya unas pocas décadas y que hoy siguen apuntalando. Gran parte de su crecimiento está respaldado en la gran apuesta que han hecho en la inversión en educación. Hemos visitado algunas universidades, que tanto a nivel infraestructura como por su nivel académico –con profesores y universidades extranjeras con filial en Corea– han elevado el nivel de preparación de los jóvenes a los más altos estándares globales. Esta preparación, con foco en tecnología, ingeniería y similares, ha favorecido un semillero de empresas de TI, inteligencia artificial, telefonía, robótica, etc.

Por otro lado, la siguiente apuesta ha sido la infraestructura. Las autopistas, puentes y carreteras son espectaculares, el aeropuerto de Incheon es el más avanzado tecnológicamente en Asia y el 5º en operaciones a nivel mundial. El puerto de Busan (ciudad al sur) está en el Top 5 de puertos con más movimiento de contendedores.

Concluyendo, hemos visitado una nación avanzada, desarrollada y con alta preparación para el desarrollo futuro. Y, si bien gran parte de las reformas comenzaron en la época de la dictadura, sigue siendo una política de Estado priorizar la educación y la infraestructura. No es secreto que estas son herramientas claves para lograr nuestro ansiado desarrollo, y… en Paraguay ¿qué estamos esperando?

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