• Por Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
  • MBA

El presupuesto es la herramienta de ejecución y control de ingresos y gastos que lo desarrollamos tanto a nivel personal, en las pymes y también en empresas de tamaño corporativo.

La mayoría de nosotros hacemos regularmente nuestro propio presupuesto, a fin de determinar hasta cuánto podemos gastar en función a nuestros niveles de ingresos actuales y en perspectiva.

Es relevante que sepamos mantener un equilibrio razonable entre ingresos/egresos, no sobreendeudarnos para evitar pasar "malos ratos" ante una coyuntura desfavorable que se pueda presentar y que muchas veces nos avisan, pero también hay ocasiones en que se dan por factores incontrolables.

Asocie el mismo con los objetivos de la organización e instale un procedimiento que todos puedan seguir.

Su propósito final debe ser, crear un sistema presupuestal que apoye el éxito de su empresa. Para lograrlo debe preparar un presupuesto que se ajuste a las necesidades de sus departamentos y acorde con los objetivos cuali/cuantitativos de la empresa.

Últimamente hemos venido escuchando con mucha insistencia el término EDUCACIÓN FINANCIERA, del cual muchos de nosotros adolecemos.

Y tenemos casos concretos como el de los pequeños y medianos productores de la agricultura familiar y los altos niveles de morosidad en los créditos que se dan dentro del segmento de consumo, todo lo cual es reversible o al menos con la posibilidad potencial de disminuirlos siempre y cuando los aplicamos en nuestro día a día los muy sanos consejos que engloban esta disciplina.

Es muy importante que determine con anticipación su estilo de presupuestar

* Permite alcanzar los fines del negocio y medir el desempeño de la empresa:

Esta herramienta puede cumplir diversas funciones, ser un medio para alcanzar los objetivos del negocio, medir el desempeño de la empresa, evaluar gerentes y departamentos y motivar al cuerpo gerencial. Tome en cuenta qué funciones son más importantes para su departamento y su organización y construya su estilo para presupuestar y reportar. Recuerde que el proceso establecido es un medio para alcanzar un fin, y no el fin mismo.

Trate de no proyectar un presupuesto rígido e inflexible en el que todo se mide como éxito o fracaso. No podrá integrar un presupuesto útil si se fija metas poco realistas e intenta evaluar el desempeño con respecto a ellas.

Enfoque el proceso de presupuestar de manera pragmática para que funcione como una herramienta de negocios efectiva y no como un obstáculo.

No caiga en la tentación de seguir a ciegas el modelo de otros. Considere que las prioridades pueden variar y que deberá adaptar su presupuesto para que funcione dentro de un entorno de negocios cambiante. Puede ser útil revisar con anticipación aquellas actividades presupuestales que ya se han realizado dentro de su organización. ¿Qué tan exitosas resultaron? ¿En qué deben mejorarse? ¿Cómo deben complementarse para que el presupuesto de este año resulte aún mejor? Por último considere, que, como regla general, le tomará uno o dos años integrar un sistema confiable que funcione eficazmente.

Hay aspectos primarios que uno debería tener en cuenta en todo proceso presupuestal como:

a) Informe que el proceso presupuestal se va a realizar.

b) Comente el efecto que el proceso tendrá en su organización.

c) Establezca los objetivos de éxito de sus departamentos y prepare un presupuesto que refleje esas metas.

Evite términos innecesarios al transmitir sus metas presupuestales. Sea innovador con los índices financieros que seleccione. Clarifique los objetivos en una lluvia de ideas con otros gerentes. Convierta sus objetivos en un presupuesto financiero formal. Los objetivos de negocios consideran a la empresa como un todo y pueden ser cuantificables solo en parte.

Un buen presupuesto mantiene una perspectiva objetiva. Es realista acerca de los objetivos departamentales. Apoya las metas y objetivos corporativos aceptando las que son financieras y no financieras.