• Por Bernt Entschev
  • Fundador de Bernt

Incluso viviendo en el siglo XXI, Brasil aún no se ha librado de muchas prácticas y preconceptos de décadas atrás. Un ejemplo de ello está en el mercado de trabajo. Aún no hemos avanzado en el sector porque la sociedad continúa valorando la cuestión de 'tener' y no del 'ser'. Más o menos como la vieja frase, que infelizmente cruzó el siglo y todavía es actual: 'El mundo trata bien a quien se viste bien'.

Pero ¿Qué tiene que ver con el mercado de trabajo? Todo, yo diría. Aunque la cuestión haya evolucionado, nuestros jóvenes continúan siendo orientados a buscar una profesión que pueda proporcionarles una posición, en la que puedan ser llamados 'Doctores', o que puedan tener la posibilidad de 'poderío'. Es una pena, porque muchas veces talentos son encajonados y personas muy competentes se vuelven medianas, con poca productividad.

Esta es una de las razones por las cuales las profesiones técnicas aún no han despegado como se espera en nuestro país. En épocas de 'vacas gordas', hasta hace pocos años, Brasil amargaba déficit de miles de puestos de trabajos técnicos, que sobraban en todas las áreas, pues faltaban personas capacitadas.

Esto sucedió porque se olvidaron de mostrar el otro lado de la moneda a nuestros jóvenes y para nuestras empresas: la profesión técnica no sólo es importante como también esencial para el mercado de trabajo. Un profesional con este perfil va directo al asunto, si está bien capacitado, resuelve y trae resultados palpables para la organización. Además, el técnico también puede convertirse en un gestor –si esta es su voluntad– lo que difícilmente un gestor haría el movimiento contrario.

Pero la tendencia es que ese tipo de actividad gane espacio en el mercado de trabajo. Las empresas tienden a tener menos preconceptos, dejan de dar tanto valor a la medición de su público interno con métricas que muestran 'cuántos de los colaboradores tienen curso superior'. Los valores de las nuevas generaciones también están cambiando, lo que presionará para que las personas puedan hacer más de lo que les gusta y no lo que los otros quieren que hagan en sus carreras.

Aunque las profesiones técnicas estén presentes en todas las áreas, las oportunidades están surgiendo en los sectores tecnológicos y cibernéticos. En estas, inclusive, es muy bueno tener personas que resuelvan rápidamente las demandas del día a día.

Los salarios, que además no son malos, penden a equipararse con las demás profesiones, la productividad es uno de los factores que se debe tener en cuenta en el momento de remunerar. La industria ciertamente continuará siendo la gran empleadora de estas personas, y estará a la delantera la empresa que tenga en cuenta este importante trabajo realizado por los técnicos.

Aquí en Paraná, por ejemplo, entre los grandes formadores técnicos está el Sistema S. Recientemente, el Servicio Nacional de Aprendizaje del Transporte (Senat) anunció que va a ampliar sus unidades en todas las regiones del Estado, así como construir nuevas unidades, como una en la Costa del Estado de Paraná, para poder satisfacer la gran demanda de cursos técnicos que vienen por delante.

Mi consejo es, si desea dar una impulsada en su carrera no debe dejar de analizar las oportunidades técnicas. La tendencia es crecer. Para las empresas el consejo es repensar posiciones y valorar más quien pone en práctica la cosa.