Cuando las papas queman la salida más fácil es sacarle la cola a la jeringa. En esto parece resumirse la declaración, o desliz, del ministro del Interior, Juan Ernesto Villamayor, en rueda de prensa cuando se refirió a la fuga de película que se produjo hoy para liberar a un capo del narcotráfico, vinculado al Comando Vermelho.

Cuando fue consultado acerca de responsabilidades a asumir, el secretario de Estado fue tajante. “No puedo ser responsable de los protocolos internos de la Policía. El ministro del Interior establece políticas, no es responsable que esté un policía en una esquina”, destacó Villamayor.

Sin embargo, olvida o desconoce que el Decreto Nº 8/2017 por el cual se establece la estructura orgánica y funcional del Ministerio del Interior, establece claramente cuáles son sus funciones específicas.

El artículo 2, inciso m, de la citada normativa, dispone que es función del Ministro del Interior “participar junto a las instancias policiales en la planificación y coordinación de aquellos operativos que por razones de índole política, trascendencia o nivel de riesgo; requieran especial atención por parte del Ministerio del Interior”.

La formulación de este inciso no deja dudas sobre la responsabilidad del titular de la cartera de Interior, así como de los jefes policiales.