OSCAR DISTEFANO

Periodista

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Rubio Ñu asestó un tremendo golpe a River Plate en su Arboleda, al propinarle una goleada de 5-1 con una demostración de solvencia, capacidad y, sobre todo, efectividad a la hora de definir todas las situaciones que tuvo a su merced el equipo dirigido por Mario Jara.

Después de la derrota del conjunto riverista, el propio entrenador Alicio Solalinde junto a sus colaboradores dejaron de ser los responsables de la conducción del equipo albirrojo. El presidente aceptó la renuncia y de inmediato comenzaron a buscar a un nuevo cuerpo técnico.

No fue una tarea fácil, porque al comienzo todo fue equilibrado, hasta que en una gran llegada y varios errores defensivos, Juan Núñez aprovechó el descontrol y puso a los locales al frente en el marcador.

La noche cayó sobre los defensores visitantes porque de inmediato González cometió falta penal contra Franco y el goleador Fabio Escobar convirtió el segundo tanto.

La reacción visitante no llegó y la supremacía ñuense se hizo sentir con la buena definición del juvenil Santiago Irala.

River no pudo controlar el balón, los jugadores no se encontraron nunca y el zaguero Matías Pérez aumentó el marcador ante una zona defensiva que otorgó muchas concesiones a la hora de marcar a los oponentes.

El partido se volvió demasiado tranquilo para los albiverdes y los albirrojos, por más que trataron de reaccionar, no encontraron la fórmula.

En el segundo tiempo, Solalinde trató de corregir las acciones con Britos y Viera, pero no sirvió de mucho. Aunque descontó por medio de Cristaldo.

El técnico Jara trató de asegurar el marcador, con Campuzano, Bustamante y Zárate, donde precisamente éste aplicó un zapatazo para redondear la gran noche albiverde en el reentré en su estadio. Se coloca en inmejorable posición y sueña con llegar a ocupar una posición privilegiada en la tabla al final del año.

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