Internet es un lugar maravilloso cuando uno está interesado en aprender nuevas cosas, interactuar con otras personas de bien o ejercitar la mente con una infinita variedad de actividades y materias que están al alcance de un par de teclas. Así también, puede ser un lugar peligroso donde uno suele encontrarse con gente extraña que no tiene la madurez suficiente como para contar hasta diez antes de emitir comentarios prejuiciosos e ignorantes.
Por: Emmanuel Báez Rodríguez
@mrtenno
La semana pasada una persona publicó un comentario horrible en Twitter, opinando que algunos niños menores deberían salir de casa usando "chalecos de fuerza y bozales", para que así la experiencia fuera más placentera y uno no tuviera que tener que "soportar" el ruido que suelen hacer los pequeños que no se comportan en lugares públicos como la sociedad cree que es apropiado. Escribí un par de respuestas, y luego decidí detenerme, porque estas cosas no se debaten en 140 caracteres o menos.
Por sus comentarios, asumí que esta persona en ningún momento se acercó a los padres de la criatura que estaba haciendo barullo. Asumí que en ningún momento habló con la gerencia del local adonde había ido a disfrutar de su tranquila existencia. Asumí que no suele tener trato con suficientes niños como para estar cerca de comprender cómo se comportan. Repito el verbo "asumir" porque puedo estar equivocado. No lo sabré. No tenía ganas de conversar con alguien que piensa que los niños deberían ser tratados como si fueran pacientes de un psiquiátrico de película.
El gran problema de esto -más allá del evidente prejuicio y la predisposición de muchas personas a tener una mala opinión de algo que altere mínimamente su zona de confort- es que, por alguna razón, esta persona creía que la culpa de esa lamentable situación era del niño o la niña. En ningún momento expresó ninguna opinión negativa sobre los padres, que son los responsables de la criatura en cuestión, y quizás habrían tenido alguna explicación racional sobre la situación.
Por si no fuera suficiente que vivamos en una sociedad que culpa a las mujeres cuando sufren abusos, ahora también existen personas que esperan que los niños reciban un castigo severo por ser niños, y no importa qué digan algunos, no existe una sola forma de ser niño. Una cosa es educar; otra cosa, muy diferente, es maltratar, y sugiriendo algo tan descabellado, cuando los abusos infantiles son noticia casi todos los días, esta persona no demostraba más madurez que un chico teniendo una rabieta.
Si bien es cierto que puede haber niños difíciles, la verdad es que toda opinión es prejuiciosa a menos que preguntemos directamente a los responsables. Uno no necesita ser padre para comprender esto, porque es una simple cuestión de empatía; así que, querido lector, si llega a estar en una situación igual, solo tómese un minuto de tiempo y pregúntese qué clase de vida estará llevando aquel papá o aquella mamá, que hace que su hijo se comporte así en público, o pregúntese qué clase de vida está teniendo ese niño en casa, lo que podría ser más preocupante.