Stefanie Lange dejó su profesión de nutricionista para adentrarse de lleno a trabajar en su pasión: los libros. Y decidida a cumplir su sueño, se lanzó a la aventura de emprender.

Por: Jazmín Gómez Fleitas

Fotos: Fernando Riveros

La vocación nos llama tarde o temprano, y de cada uno depende aceptar el desafío. En el caso de Stefanie (33), ella se dio cuenta que su amor a la lectura cada vez iba ganando más terreno en su vida al igual que la iba llenando en todo sentido. Era su refugio en los momentos de estrés, su escondite en los malos ratos, su paz cada vez que la necesitaba. "Siempre me gustó leer pero cuando descubrí las novelas históricas, caí rendida. Creo que todos tenemos al menos un tema que nos encanta, y debemos darnos esa oportunidad de descubrirlo. Además, empezaba a recomendarles a mis pacientes que leyeran, así podían paliar la ansiedad de picar a cualquiera hora. Así que ahí incluso se colaba mi afición", señala emocionada.

Con el tiempo, Stefanie fue dejando de lado su carrera de nutricionista y las letras fueron tomando más fuerza. La idea de dedicarse de lleno a eso se asentaba, hasta llegó a pensar en sus opciones: dedicarse a escribir, trabajar en una librería o abrir una. Se decidió por lo último en diciembre pasado. "Estoy muy contenta con todo lo que hice antes, pero la satisfacción mayor son los libros. Yo compraba muchos libros por Internet y quería poder encontrarlos acá, y dejar de comprar así. Vi que había una rendija para traer esas cosas que no conseguía en el mercado". Literato abrió las puertas hace más de dos meses, el 19 de agosto, y lograrlo fue toda una hazaña para Stefanie, quien invirtió más de lo que pensaba porque no tenía un conocimiento previo acerca de administración de empresas. "Los números eran algo completamente ajenos a mí. Tuve que aprender a usar Excel, me asesoré con gente del rubro. Además tuve reuniones periódicas con alguien que había trabajado muchos años en librería y se convirtió en mi mentor, me ayudó en muchísimas cosas. Fui a la feria del libro, hice contactos con las editoriales. No es que uno decide abrir una librería y ya está. Hay toda una explicación sobre la disposición de los libros, la música, los muebles, etc.", explica. Incluso, Stefanie había conseguido una visa de trabajo en la Embajada de los Estados Unidos que le otorgaron en febrero, pero la rechazó porque ya había conseguido local para Literato justo ese mes. "Si no hubiera encontrado ninguna casa para alquilar, seguramente me hubiera ido. Decidí quedarme porque allá no hubiera podido trabajar en ninguna biblioteca o librería, solamente podía ejercer mi profesión de nutricionista, como me avala mi título".

Literato

Stefanie se imaginó una librería como a los bibliófilos les gustaría, un lugar acogedor que contempla desde la música en el ambiente hasta los muebles que cohabitan con los libros. Con sillas que inviten a sentarse y leer ahí mismo si así se desea; no viéndose obligado a comprar y salir. Con libros en tapa dura o en ediciones cuidadas y pensadas para coleccionarlas. Con un rincón especial para los niños y con volúmenes para todos los intereses: clásicos, novelas históricas, thriller, fantasía, policiales, juveniles, etc. "Como decía Borges, siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca, ¡y en verdad lo es! Dentro de unas semanas tenemos pensado habilitar un salón de lectura con servicio de café. Queremos que la experiencia sea completa, así como otras librerías en el mundo le dan ese plus a los lectores. Y un poco después, un club de lectura", cuenta.

Los libros en Literato no se entregan en bolsas, te los dan en una cajita de cartón blando que puede contener hasta dos libros. Razón por la cual, uno sale abrazando a su cajita, sosteniéndola con el brazo. Toda una experiencia que se siente más cercana. "Cuando estudiaba en Estados Unidos, fui a Boston a recorrer la ciudad. Entre a una librería y salí con libros en bolsas de papel sin astas. Al comienzo me molestó porque iba continuar recorriendo y los libros eran pesados, se me hacían incómodos. Después de unos minutos entendí que la idea era llevarlos en los brazos. Por eso decidí hacer lo mismo aquí. Me encantó la conexión libro-lector", señala. Stefanie relata que algunas personas le dijeron que iba "a contra corriente", pues en un momento en el que varias librerías habían cerrado, ella estaba abriendo una. "Creo que la lectura es atemporal, y nunca pasa de moda. En Paraguay el porcentaje de lectura es bajo en comparación a otros países, pero las personas que forman parte del porcentaje que sí lee lo hace en gran cantidad, lee un promedio de 30 libros al año, un número que sería genial que se contagiara a todos".

Y agrega: "En Finlandia, por ejemplo, el 80% de las familias visita bibliotecas los fines de semana como parte del ocio también. Qué genial sería si este hábito se empezara a esparcir aquí. Me encantaría que en Paraguay exista una calle que sea sólo de librerías en el Centro. Una calle literaria. Que todas las librerías estén ahí, sería como un shopping para el lector, porque cada librería se especializa en algo". Acerca del poder que tienen los libros, destaca que "una persona que lee no es manipulable, sino crítica consigo misma y por ende, con la sociedad en la que vive. Una sociedad que lee, es una que también escribe. Una que lee y escribe, tiene la capacidad y oportunidad de progresar. Los libros ayudan a afinar conceptos o posturas, a ver diferentes puntos de vista que antes uno no los tomaba en cuenta porque simplemente los ignoraba. Nos permite conocer la condición humana".

Convertirse en lector

Stefanie recomienda a las personas que estén interesadas en adquirir el hábito de leer, buscar un club de lectura (sí los hay, hicimos una nota al respecto). Sugiere asimismo, escoger un libro corto sobre un tema que guste, así se lo puede terminar. También recomienda ponerse metas de páginas o tiempos de lectura, por ejemplo, 15 minutos cada la noche. Si se tiene un amigo o amiga con la misma afinidad, no hay nada mejor que conversar sobre libros, así como también es bueno acercarse a algún lector experimentado que pueda recomendar títulos.

"Si vas a esperar un tiempito porque estás en el odontólogo o algo así, lleva tu libro contigo y aprovechá el momento. Destinamos muchísimo tiempo al celular sin darnos cuenta, pero podríamos destinar parte de él a leer". Dirección: San Juan XXIII 1713, detrás mismo del estacionamiento del Shopping del Sol. Teléfono: 021 338-9263 Email: literatopy@hotmail.com Instagram: @literatopy