En 1845, Frédéric Bastiat, un economista francés, escribió una carta abierta a su parlamento nacional, en la cual pedía ayuda en nombre de los fabricantes de velas y otras formas de iluminación. El mercado francés se estaba llenando de luz barata, se quejaba. Era necesario tomar medidas: una ley que exigiera cerrar todas las ventanas, persianas y cortinas. Solo eso protegería esta fuente de luz de su "desastrosa competencia", el sol.

Hay tres peticiones similares que enfrenta la administración del presidente Donald Trump, pero no son parodias. El 22 de setiembre, la Comisión Internacional de Comercio de Estados Unidos abrió el camino para establecer restricciones de importación a los paneles solares, al determinar que las importaciones habían afectado a los fabricantes estadounidenses de celdas. El 26 de setiembre, el Departamento de Comercio programó tentativamente tarifas del 220 por ciento para los aviones hechos por Bombardier, un fabricante canadiense. Una tercera decisión en torno a las lavadoras está programada para el 5 de octubre.

Este conjunto de casos representa cerca de 15.000 millones de dólares en importaciones anuales, menos del 0,6 por ciento del total. Sin embargo, son sustanciales respecto de otras peticiones, y además están programas de manera inusual.

"Generalmente, estos casos comerciales llegan en cascada, impulsados por una recesión o un dólar más fuerte", dijo Douglas Irwin, un historiador de economía en Dartmouth College.

Cada proteccionista es infeliz a su manera. Boeing, el fabricante de aviones estadounidense afirma que Bombardier utilizó subsidios del gobierno para vender sus nuevos aviones serie C por debajo de su costo. Fred Cromer de Bombardier Aerospace acusa a Boeing de un "ataque comercial" para reducir la competencia.

Boeing no ha hecho aviones del mismo tamaño de la serie C desde el 2006, y todos los fabricantes venden aviones con pérdidas en los primeros años del lanzamiento de los nuevos modelos. Los consejeros sénior de Boeing conceden que tardaron mucho en detectar la amenaza competitiva de subsidios a Airbus, un rival europeo. Quieren atacar a Bombardier antes de que crezca.

El caso que involucra paneles solares fue presentado por Suniva y Solarworld Americas. Culpan a los problemas financieros en torno a las celdas solares importadas, que aumentaron 500 por ciento entre el 2012 y el 2016. Los suministros baratos chinos no han sido contenidos por aranceles más restringidos para la competencia desleal, afirman, porque los productores chinos han establecido operaciones en terceros países.

Whirlpool, la empresa estadounidense de electrodomésticos, está buscando ampliar protecciones para sus lavadoras y, de manera similar, se queja de que sus competidores han evitado los impuestos. El aumento de importaciones de Tailandia y Vietnam contrarrestan por mucho la caída en importaciones de China entre el 2015 y el 2016. Sus opositores la acusan de amañar la definición de "lavadora" para mostrar un aumento, y han insinuado que la empresa ha perdido su participación en el mercado porque el reconocimiento de su marca está desapareciendo.

Aunque los casos se esfumen, puede que ya se haya hecho algo de daño. La incertidumbre presentada por las acciones comerciales a menudo ha tenido un efecto escalofriante en el comercio y la inversión. Sin embargo, Trump parece estar ansioso por imponer aranceles, y algunas restricciones de importaciones parecen casi seguras.

Eso deterioraría las relaciones internacionales. El gobierno británico ha amenazado con represalias ante la amenaza a los empleos de los trabajadores de Bombardier en Irlanda del Norte. Las medidas muy probablemente serían desafiadas en la Organización Mundial del Comercio. También están en riesgo de complicar la renegociación actual del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, un acuerdo comercial entre Canadá, México y los Estados Unidos. El acuerdo original contiene protecciones para exportadores mexicanos y canadienses en contra de este tipo de medidas comerciales.

La súplica satírica de Bastiat al parlamento francés explícitamente puso en contra a los productores y a los consumidores. De manera similar, los paneles solares, las lavadoras o los boletos de avión más costosos afectarían el bolsillo de los consumidores.

Las empresas estadounidenses que utilizan paneles solares también se verían afectadas por las restricciones a las importaciones. Tom Werner, director ejecutivo de Sunpower, una empresa estadounidense de energía solar y un opositor de la acción tomada por Suniva y Solarworld, reportó que este es el tema central entre sus empleados. Señaló que las dos empresas solicitantes emplean tan solo una pequeña fracción de la fuerza laboral de la energía solar de Estados Unidos. La asociación industrial de este sector advierte que 88.000 empleos estarían en riesgo si se imponen los aranceles.

Para los observadores del comercio, uno de los elementos más preocupantes de estos casos es la manera en que las empresas de paneles solares y lavadoras han salido a buscar soluciones. Ambas han recurrido a la Sección 201 de la Ley Comercial de 1974. Esta les ofrece a las empresas una protección comercial amplia, pero no se ha aplicado desde el 2001. Cayó en desuso debido al amplio umbral legal para probar afectaciones, y a la tendencia de gobiernos estadounidenses previos de rechazar aranceles en nombre del interés nacional general. Las empresas podrían estar respondiendo a las señales de la presente administración de que será empática respecto de sus peticiones.

"La preocupación es que esta sea una manera de abrir una puerta que quedará totalmente abierta", dijo Irwin. "Se trata de un caso poco común en el que la cerrazón podría ser mejor que la apertura".