Un descubrimiento paleontológico en el noroeste de Canadá está obligando a los científicos a replantear uno de los capítulos más importantes de la historia de la vida en la Tierra. Más de 100 fósiles con una antigüedad estimada de 567 millones de años revelan que los primeros animales complejos pudieron haber surgido en Norteamérica mucho antes de lo que se creía.
El hallazgo, publicado en la revista Science Advances, incluye seis taxones nunca antes identificados en la región y adelanta por millones de años la aparición de organismos capaces de desplazarse y desarrollar comportamientos más sofisticados.
Los investigadores explicaron que los fósiles pertenecen al llamado ensamblaje del Mar Blanco, una etapa evolutiva caracterizada por una fauna mucho más diversa que las formas de vida primitivas anteriores.
Hasta ahora, este tipo de restos había sido encontrado principalmente en Europa, Asia y Australia. Sin embargo, los ejemplares descubiertos en Canadá son entre cinco y diez millones de años más antiguos que los conocidos en otros continentes.
El estudio divide la evolución temprana de los animales en tres grandes períodos:
- El primero, denominado ensamblaje de Avalon, corresponde a organismos inmóviles que habitaban las profundidades oceánicas hace entre 575 y 559 millones de años.
- El segundo apareció en el ensamblaje del Mar Blanco, entre 559 y 550 millones de años atrás, con especies más variadas que vivían en aguas menos profundas.
- El tercero, el ensamblaje de Nama marcó la llegada de los primeros animales con estructuras duras, como conchas y esqueletos.
De microorganismos a vida visible
Para el equipo liderado por el científico Scott D. Evans, el yacimiento canadiense representa una ventana excepcional hacia el momento en que la Tierra dejó atrás un dominio de microorganismos que se extendió durante unos 3.000 millones de años, dando paso a formas de vida visibles y cada vez más complejas.
Los expertos sostienen que el descubrimiento podría modificar la cronología aceptada de la evolución animal y reforzar la idea de que Norteamérica tuvo un papel mucho más temprano y decisivo en la aparición de los primeros seres multicelulares complejos.

