El agudo conflicto desatado entre la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes), el Consejo Nacional de Educación (Conec) y el Ministerio de Educación ha derivado en una completa paralización de estas instancias, lo que representa un perjuicio para todo el país. La educación superior no puede estar sujeta a los vaivenes de una estéril pelea por espacios de poder. Estos organismos son responsables de concebir, diseñar y aplicar una política que nos permita a corto y mediano plazo contar con una educación superior de calidad, la herramienta insustituible para el crecimiento económico y el desarrollo social. Interpretaciones divergentes acerca de quiénes deben integrar la agencia o el consejo o sobre cuáles son las atribuciones del ministro de Educación en esta materia enfrentan a los representantes de diferentes sectores.