Milán, Italia | AFP, por Céline CORNU.

Hace veinte años, el estilista Gianni Versace moría asesinado en Miami. Tras varios años de crisis y extravíos, su casa de alta costura ha recuperado su grandeza original gracias a la creatividad de su hermana Donatella y a una profunda reorganización.

Ocurrió alrededor de las 09H00 del 15 de julio de 1997: cuando Gianni volvía a su lujosa mansión tras haber comprado el periódico, dos balas disparadas por Andrew Cunanan, un prostituto homosexual conocido por su fascinación por el lujo, acabaron con su vida.

Una gran conmoción impactó al mundo de la moda. Había muerto Gianni Versace, el genio que vestía a famosos de todo el mundo, desde Madonna a Elton John. "Fue un creador en 360º, un verdadero artista, tenía una pura visión creativa de los colores, las materias", explica a la AFP Stefania Saviolo, directora del centro de lujo y de moda de la universidad Bocconi de Milán.

El grupo que creó con su hermano Santo en 1978 estaba en aquel momento "en su apogeo", con un proyecto de entrada en bolsa "muy avanzado", apunta David Pambianco, jefe del gabinete de consultoría que lleva su nombre.

Su hermana y confidente, Donatella, a quien Gianni confió la línea desenfadada Versus, lo sustituyó como directora artística mientras que Santo, artífice del desarrollo mundial del grupo, siguió como presidente.

Pero Versace se fue desmoronando poco a poco. Donatella, que trabajó durante 14 años junto a Gianni, se vio duramente afectada por la pérdida de su hermano, sintiéndose, según sus propias palabras, "vulnerable".

– Depresión y cocaína –

"Uno no puede convertirse en director artístico de un día para otro", menos aún si "eso se produce en un momento en el que la moda ha cambiado mucho, con numerosas colecciones y una fuerte presión sobre los directores artísticos", subraya Saviolo.

La estilista rubia platino, perpetuamente bronceada, tuvo depresión y recayó en la cocaína, hasta que en 2005 se sometió a un tratamiento de desintoxicación.

Entretanto, la casa contrató, en 2004, a Ginacarlo Di Risio como director general. El antiguo jefe de Fendi recondujo la marca hacia la alta gama, puso orden en la empresa y desarrolló el sector de accesorios.

Fue reemplazado en 2009 por Gian Giacomo Ferraris, hasta entonces director general de Jil Sander. Ferraris logró reducir los efectivos en un 25% y racionalizar la producción, además de revisar su red de tiendas.

Ferraris "hizo que el volumen de negocio se duplicara, pasó de 268 millones de euros en 2009 a 645 millones en 2015", recuerda Pambianco. Y, tras tres años de pérdidas, Versace volvió a tener beneficios en 2011.

– ‘Mucho potencial’ –

La familia, que siempre había rechazado estar controlada por un conglomerado, cedió en 2014 el 20% de la empresa al fondo estadounidense Blackstone para, según Donatella, "hacer eclosionar el potencial de Versace". La apertura de tiendas se multiplicó desde entonces.

La apuesta funcionó: pese a un contexto difícil, las ventas crecieron cerca del 17% en 2014 y 2015.

Aún así, Ferraris fue sustituido, de forma inesperada, por Jonathan Akeroyd, expresidente de Alexander McQueen, en mayo de 2016.

En 2016, aunque las ventas crecieron un 3,7% (hasta 668 millones de euros), se registraron pérdidas de 7,4 millones por las inversiones en tiendas.

Con todo, la empresa todavía tiene "mucho potencial a explotar", según Pambianco. Lo mismo opina Saviolo, para quien "Versace ha encontrado 'el ADN de la alfombra roja' que había perdido", con un estilo "muy atrevido, muy fuerte".