Su partida fue una de las tragedias de la era moderna con impacto global. Dos décadas después, los títulos de princesa del pueblo, activista humanitaria e ícono de moda aún le pertenecen.

Por: Jazmín Gómez Fleitas

Diana Frances Spencer, quien luego pasó a ser Lady Diana y finalmente, Princesa de Gales, nació el 1° de julio de 1961 en una familia aristocrática británica por ambas partes -paterna y materna- y que además tenía estrechos lazos con la familia real. Sus dos abuelas fueron en un momento determinado damas de compañía de la Reina Isabel, esposa del rey Jorge VI y madre de la Reina Isabel II. Su madre, Frances Ruth Burke Roche, era la hija del IV barón de Fermoy, y su padre, John Spencer, heredó en 1975 el título de conde de Spencer de su padre, momento a partir del cual Diana pasó a ser llamada lady.

Su educación formal la realizó en Inglaterra, y en Suiza tomó algunos cursos de esquí, francés y cocina. En el colegio Riddlesworth Hall, en Norfolk, se la recuerda como alegre, dócil y optimista. Y en el internado de West Heath, una institución con fama de elitista y de estricta disciplina femenina, como una estudiante que nunca fue brillante.

Sin embargo, apenas se graduó de la secundaria se mudó con tres amigas a un departamento -que pertenecía a su padre- sobre la calle Old Brompton. Trabajó en un jardín de infantes, ya que tenía una especial fascinación y buen trato con los niños. Su objetivo era ser profesora de danza, algo no logró ya que el cuento de ser princesa llegó muy rápido.

En 1975 (a los 14) conoció al Príncipe Carlos en el Palacio de Sandrigham, aunque la historia entre ambos realmente empezó cuando Diana cumplió 19 años. En sus propias palabras, ella nunca tuvo ninguna duda de aceptar la propuesta de matrimonio, y así, el 29 de julio de 1981, se casaba aquel hombre 13 años mayor y al que no había tenido suficiente tiempo de conocer. “La boda del siglo”, como la denominaron los medios, ocurría ante 3.500 invitados y se estima que a través de la transmisión televisiva, llegó a quinientos millones de espectadores.

Al comienzo, el hecho de que los padres de Diana estuvieran divorciados hizo dudar al Palacio de Buckingham, pero al parecer, su belleza y ascendencia noble cubrieron cualquier otra dificultad. Así Lady Di, pasaba a ser conocida en la historia como Su Alteza Real, Princesa de Gales.

Y aunque quería esperar al menos un año para tener a su primer hijo, el 21 de junio de 1982 nacía el Príncipe William de Gales, segundo en la línea de sucesión británica. Y el Príncipe Harry, dos años más tarde, el 15 de setiembre de 1984. Ella hizo todo lo posible para que sus hijos pudieran acceder a actividades comunes y corrientes, y llevaran una vida lo más normal posible a pesar de su posición, como ir a restaurantes de comida rápida, visitar parques temáticos o participar en actividades del colegio, como una carrera de madres.

En vez de dedicarse exclusivamente a las actividades protocolarias, ella asumió activamente su posición y apoyó diversas causas humanitarias entre las cuales se encuentran la de pacientes con lepra, VIH/sida o la erradicación de minas antipersonales. Además conoció a personalidades como Nelson Mandela o la Madre Teresa de Calcuta.

A finales de los 80, su relación con Carlos empezó a ir en picada y aunque se especulaba que algo no estaba bien por la forma en la que se trataban o porque después se hicieron más frecuentes las apariciones en solitario, no fue sino hasta 1992 que salió a la luz que la pareja vivía una crisis. Tras una separación llegó el divorcio, que terminó de concretarse en 1996.

¿Los motivos? El poco interés Carlos en ella, su infidelidad con Camila Parker Bowles (la actual esposa) y el poco apoyo que ella recibía de la familia real en medio de todo ello. Este divorcio marcaba un precedente en la familia real, ya que Lady Di se convirtió en la única princesa que dejó de serlo en la historia de Reino Unido. A pesar de esto, siguió viviendo en el Palacio de Kensington para mantener buenas relaciones con la familia real, por el bien de sus hijos.

Su trágica muerte

Cuando en 1997, específicamente el 31 de agosto, el mundo se enteraba que Diana había fallecido en un accidente automovilístico en el túnel de L’Alma en París -junto a su pareja Dodi Al Fayed-, la gente simplemente empezó a presentar sus condolencias en las verjas del Palacio de Buckingham con ramos de flores, fotos y velas. Diana conquistó el corazón de su país debido a su espontaneidad y carisma inusuales en la familia real, además de dar voz a los necesitados.

Y aunque en un primer momento la familia real se negó a darle a Lady Di un funeral de Estado, el pueblo los obligó a cambiar de parecer. Cinco días después, la reina Isabel II salió a dar un discurso transmitido en vivo por primera vez durante sus 45 años de reinado, a raíz de las críticas por no haber demostrado públicamente sus condolencias tras la muerte de Diana. Vestida de negro y de fondo viéndose a la multitud concentrada a la entrada del Palacio de Buckingham, dijo que ella la admiraba y respetaba por su energía, compromiso con los demás, y especial devoción por sus dos hijos.

Otro hecho que pasó a la historia fue que la bandera real del Palacio de Buckingham fue sustituida por la de la Union Jack, cuando la reina salió para asistir al funeral de Diana. (Generalmente, cuando la reina se encuentra en el Palacio la bandera real ondea. Pero como muestra de luto, esta vez se reemplazó por la de la Union y se la dejó a media asta).

Otra salida más del protocolo -algo que Diana acostumbraba hacer con gusto- fue el uso del estandarte real en el féretro de la princesa del pueblo, aun cuando ese símbolo está reservado para los miembros de la familia real, de la que ella había dejado de pertenecer tras el divorcio. Fue el militar Charles Richie, de la embajada británica en Francia, quien tomó la decisión de utilizarla, algo que le valió el agradecimiento del embajador.

Y según los analistas, lo que a la reina Isabel II le valió el perdón de muchos británicos por la fría respuesta inicial a la muerte de Lady Di fue que, al paso del féretro en Buckingham, inclinó levemente la cabeza en señal de reconocimiento. Esto sorprendió debido a que su investidura la exime de realizar ese gesto ante otras personas.

De igual manera aún quedan demasiadas interrogantes. Más allá de las teorías sobre el accidente que causó su muerte hay una que busca revelar el futuro: ¿será rey el príncipe Carlos? No sabremos que hubiera querido Diana después de todo. Pero al parecer está claro que a pesar de su edad avanzada la reina no abdicará y según se cree, lo hará Carlos llegado el momento, para que William asuma. Mientras tanto, sus hijos tratan de enmendar los errores largamente acumulados de la monarquía, tratandose de mantener más cerca de la gente. Un legado de su madre que desean continuar.

Este año, fueron sus hijos quienes decidieron honrarla en el aniversario de su muerte. A principios del año, el príncipe Harry decía al respecto: “Mi hermano y yo pensamos en ella cada día, así que estaría bien que, en el 20 aniversario de su muerte, se creara algo que dure para siempre como reconocimiento de lo que hizo cuando estaba viva”.

Y quizás se referían a contar cómo se sintieron con la partida de su madre, algo que hicieron en dos documentales lanzados este año. En Diana, 7 days de la BBC, William y Harry recordaron lo que significó para ellos la noticia de la muerte de su madre hasta sus funerales, la actuación de su abuela y su padre durante aquellos días. Y en Diana, Our Mother: Her Life and Legacy de HBO, hablaron de los recuerdos que guardan de ella. “Una de las razones por las que Harry y yo quisimos hacer esto, es porque creemos que se lo debemos a ella. Sentimos que la defraudamos cuando éramos jóvenes. No pudimos protegerla. Ahora queremos recordarles a todos, la persona que ella era. La diferencia que marcó, no sólo en la familia real, sino en el mundo”.