¿Cuántas veces te dijeron -o te dijiste a vos misma- que deberías delegar ciertas tareas? Esa manía de tener todo bajo control, o mejor dicho, todo bajo "nuestro" control, puede resultar tan adictiva como perjudicial. Es mejor que te tomes una pausa y determines -por tu bien y de quienes te rodean- cuáles son las tareas que podés delegar. Aquí te doy algunos consejos para empezar a hacerlo de una buena vez.
Por: Aura Zelada

Hacer una lista de todo

Hacé una lista de todas tus tareas, actividades, funciones y responsabilidades. No hace falta que esté en orden alfabético o de prioridades. Tampoco que separes las cosas del trabajo de las cuestiones personales o del hogar. La realidad es que sos una sola persona y que tu día tiene sólo 24 horas.

Ver qué es delegable y qué no

Una vez que tengas tu lista, además de sentirte abrumada por su extensión y/o complejidad, es probable que te sientas algo aliviada. Sí, porque cuando el caos comienza a ponerse en orden, nos da esa sensación. Ahora es momento de marcar cada una de estas tareas con un check o una equis, dependiendo de lo que vas a delegar, y lo que no. Para determinar esto no sólo debés pensar en qué podrías delegar, sino también en qué querés delegar.

Analizar aquello que decidiste no delegar

De todas las acciones que no podés delegar, ¿cuáles están basadas en el miedo? Miedo a que otro lo haga mal, o por qué no, miedo a que lo haga mejor que vos y te deje mal parada. Aquí podrás descubrir aspectos que van más allá de la organización de tu tiempo y tienen que ver con tu seguridad personal.

¿Y cuáles son las cosas que decidiste no delegar por una cuestión de presupuesto? Aquí también podés poner especial atención, ya que muchas veces nos cerramos a la idea de tercerizar algo porque nos impacta su precio. Te recomiendo hacer un balance del precio de lo que pagás, teniendo en cuenta el valor que representa esa solución en otros ámbitos de tu vida.

La razón más fuerte para no delegar algo debe ser porque te encanta hacerlo. Intentá encontrarle la vuelta a todo para que siempre llegues a esto.

Y para aquello que sí decidiste delegar

Buscá a la persona correcta: alguien responsable que además disfrute hacerlo. Más allá de mostrarle lo que debe hacer, asegurate de que entienda cuál es el objetivo, de modo que pueda tomar decisiones cuando la situación lo requiera.

También tenés que tener en cuenta que lo que delegás son las tareas, no las responsabilidades. Una vez que le encargues algo a alguien, vas a tener que seguir dándole seguimiento, en el ritmo que veas necesario y según surjan los resultados.

Ahora relajate y confiá

Es muy probable que las cosas se hagan de una manera que no es la tuya, pero esto no significa que se hagan mal. Suavizá tus exigencias en las cosas que no merecen demasiada atención y festejá el hecho de descubrir cómo los demás resuelven situaciones. Y cada vez que sientas el deseo de hacer algo que no te gusta solo porque creés que otros lo harían mal, pensá que le estás robando tiempo a lo que sí te gustaría hacer.

Aura Zelada

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