Bellezas naturales, ciudades antiguas, animados festivales y la cálida amabilidad de su gente caracterizan a este destino. En esta nota te contamos más sobre Túnez, territorio que conjuga los colores, los olores y los sabores de muchas civilizaciones que han dejado su huella allí.

Por: Nora Vega

Aquí, cada piedra tiene su escultor. En este destino legendario, situado al norte de África, se encuentran lugares importantes como el anfiteatro del Djem, las ruinas de la antigua Cartago, la ciudad santa de Kerouan, las fortalezas de Monastir o las casas de barro de Tozeur, golpeadas por los mares de polvo del desierto. Un desierto en el que se han filmado películas como El paciente inglés o la saga de Star Wars.

10 ACTIVIDADES IMPERDIBLES

Un viaje por la ruta del desierto de Douz. Ya sea en camello para los más aventureros o en vehículo para quienes quieren una opción más cómoda. Los viajes pueden durar desde una hora a tres semanas. También se puede ir a las dunas del Sahara en 4×4.

Disfrutar de la experiencia de un hammam (baño turco). Hay baños en todo Túnez, donde se puede tomar vapor con los lugareños. Muchos de los manantiales naturales de aguas termales han sido utilizados para este fin desde los tiempos romanos y púnicos.

Salir de noche. Existen varios teatros y numerosas salas de cine, con obras de teatro y películas tanto en árabe como en francés. Además, en los principales centros turísticos, muchos restaurantes y bares de los hoteles ofrecen música en vivo.

Ir a la medina de Túnez. Catalogada como Patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1981, se construyó en el siglo VII y alberga numerosos lugares dignos de visita, como las mezquitas Ezzituna y Yussef Dey, la primera mezquita otomana, que data de 1616. También se encuentra el mausoleo de Turbet el-Bey, el centro de Arte y Tradiciones Populares en Dar Ben Abdallah; los zocos el-Attarine (mercado de los perfumistas), el-Berka (para las joyas), el zoco Essakajine (marroquinería) y el zoco El Blat (conocido por las plantas medicinales). En la mezquita Hammuda Pacha y el zoco El Leffa corrés el riesgo de perderte con gusto entre la inmensa variedad de alfombras y vestimenta tradicional que allí se ofertab.

Conocer el anfiteatro romano de Djem. Se trata del mayor anfiteatro romano de África y el cuarto del mundo. Curiosidad: Parte de sus piedras se encuentran dispersas entre los edificios de la ciudad de Djem, ya que se utilizaron para construir la ciudad, pero aun así, el coliseo se encuentra en buen estado de conservación.

Disfrutar de las playas de Madhia. Aunque sea una ciudad costera bastante tradicional, la hermosura de sus playas la han convertido en un centro turístico muy concurrido durante el verano. Afortunadamente, la tranquilidad regresa con la llegada del invierno.

Visitar la antigua ciudad romana de Sbeitla. Luego del coliseo de El Djem, estas ruinas son consideradas el legado romano de mayor importancia en Túnez. Algunos de sus templos, construidos hace siglos, permanecen intactos a pesar del paso de los años.

Recorrer los laberintos de Tamezret. Una de las ciudades más tradicionales de este destino. Se encuentra ubicada a 12 kilómetros del conocido poblado de Matmata y es una de las últimas localidades del norte de África donde aún se habla el antiguo idioma de los berebere.

Ir al parque Zoológico Friguia. Un lugar que ningún turista en su viaje por Túnez puede dejar de visitar. Dicho centro, ubicado en las cercanías del balneario Port el Kantoui, tiene una extensión de 36 hectáreas, en las que se conservan algunos animales oriundos del desierto africano.

Impresionarse en la Sinagoga El Grhiba. Se destaca por ser la construcción religiosa más antigua ubicada en la zona norte del continente africano, ya que data del año 586 a.C. Es importante señalar que este centro religioso, localizado en la región de Djerba, puede ser visitado por los turistas todos los días de la semana pero solo durante las mañanas.

HAMMAMET

Este lugar no posee monumentos grandiosos, pero su medina tiene mucho carácter. La ciudad cuenta con hoteles de lujo, discotecas, bares y restaurantes, rodeados del mar azul y las inmensas playas de arena blanca. Es el cielo azul, el sol, las palmeras y las olorosas huertas de naranjos, bergamotos y naranjos amargos los que impresionan a sus visitantes que disfrutan también del aroma de las flores del jazmín y del azahar.

Aquí el encanto de sus callejuelas y el ambiente íntimo que se respira en ellas está a flor de piel. La tarde es el momento en el que los cafés comienzan a llenarse y las calles sacan a relucir el auténtico día a día de los tunecinos. Para gozar de las mejores puestas de sol, nada mejor que acercarse a disfrutar en este paradisiaco enclave.

La avenida de Habib Burguiba es la vía principal y cuenta con numerosos centros comerciales, galerías y restaurantes. La plaza central que se despliega junto a ella alberga por las mañanas un mercado de verduras y pescado. Sin embargo, el paisaje urbano cambia radicalmente con la caída de la noche, ya que el protagonismo pasa a ser patrimonio de los locales de ocio nocturno de Hammamet.

Sus playas son las más conocidas de Túnez; se encuentran ubicadas a 60 minutos de la capital y se destacan por su limpieza y porque en sus alrededores se encuentran miles de alojamientos de todas las categorías y precios. Su arena blanca y la temperatura de sus aguas cálidas es lo que llama la atención de los turistas.

Sidi Bou Said

Tu viaje a Túnez no va a estar completo si no vas a este pueblo que goza de un encantamiento único. Se trata de un lugar que reúne las características propias de un típico pueblo mediterráneo, a imagen y semejanza de los pueblos de las islas griegas, en los que se ha inspirado para conservar la preciosa combinación de colores blanco y azul que baña todos sus edificios.

Es indispensable recorrer su calle principal, llena de tiendas de souvenirs, donde abundan los productos de marroquinería, tejidos o cerámicas. Esta calle te dirige hacia lo alto de la colina, donde llegarás a un mirador desde donde podrás disfrutar de una amplia panorámica de esta zona costera de Túnez, con el primer plano de un puerto de embarcaciones de ocio.

En esta ciudad se encuentra el famoso Café Safsaf, instalado alrededor de un antiguo pozo público de donde todavía se extrae el agua por medio de un noria impulsada por un camello que da vueltas incansablemente.

Sidi Bou Saïd es un lugar particular que encantó y hechizó a escritores, pintores y músicos del mundo entero que la visitan para simplemente relajarse e inspirarse. No esperes más para conocer Túnez, una ciudad que verdaderamente enamora.