Cuáles son los nuevos paradigmas a los que se enfrentan los padres en el siglo XXI y por qué los estereotipos en cuanto a roles dejaron de ser lo que eran, en esta guía necesaria para los héroes que cambian pañales.

Por: Micaela Cattáneo

La mamá con un delantal preparando el desayuno, lavando los platos y alistando a los chicos para llevarlos al colegio. El papá vestido de traje, leyendo el diario con café en mano, preparándose para una nueva y larga jornada laboral. La historia al final del día no cambia mucho: el papá espera la cena que prepara su señora, luego de que por varias horas ella se haya ocupado de lavar las ropas, buscar a los niños de la escuela, ayudarlos en sus tareas y, por supuesto, cocinar.

Antes de que la indignación te gane y des vuelta la página, volvé a leer el ejemplo anterior, que servirá para entender por qué el modelo de "la mamá se queda en el hogar y el papá sale a trabajar" ya no tiene licencia en el siglo XXI. "Paraguay es un país que siempre ha tenido un matriarcado muy marcado debido al compromiso que la mujer paraguaya ha tenido que asumir después de la Guerra Grande", empieza Cielito Miranda, especialista en Atención Integral a la Primera Infancia de la OEA (Organización de los Estados Americanos).

"Pero se han dado cambios sustanciales que, indefectiblemente, desembocaron en un mayor compromiso con la igualdad de género", continuó. A lo que hace referencia es que, hoy en día, cada vez hay más padres que alternan sus roles y se adaptan a los tiempos actuales en pos de construir un mejor hogar.

Es decir, el número de hombres que deciden quedarse en casa para compartir sus metas profesionales junto a sus anhelos familiares ha aumentado, permitiendole a la mujer un mayor espacio para su vida profesional. "La mayoría de estos papás de 'tiempo completo', que trabajan en la casa alternando profesión y crianza de los hijos, siguen sosteniendo económicamente a su familia o, por lo menos, equiparando sus ingresos con los de la mamá, que también sale a trabajar y colabora en la casa", sostiene.

Sin embargo, aclara: “Debemos tener en cuenta que el asunto no es ‘ayudar a la mamá’, sino asumir un rol que les corresponde. Estos ‘padres 24 horas’ lo entienden así e incluso lo disfrutan”. El fenómeno ha ido escalando hasta el punto de formar coaliciones de padres organizados alrededor del mundo, quienes buscan estar presentes y comprometerse con el cuidado, la atención y la educación de sus hijos.

En Estados Unidos es común escuchar la tendencia del Dad Lit, que abarca libros, blogs o sitios web escritos por hombres que comparten sus historias y experiencias acerca de la paternidad. Dad Labs, The Daddy Files, No idea what i'm doing: A daddy blog, Daddy Doin' work, Ask your dad son algunos de los resultados que tira el buscador acerca de las anécdotas y consejos que parten del mundo XY.

El desafío para el padre soltero

La también técnica ludotecaria destaca que "el divorcio o la separación de los padres no podría ser causal de definición de roles, sino más bien un motivo por el cual no se quieran asumir los roles afectivos como lo son el ser padre o madre". Y agrega: "Debemos tener en cuenta que un rol de corresponsabilidad (responsabilidad compartida, cooperativa y asumida) sólo puede darse cuando hay ganas de involucrarse".

Para Steve Doocy, autor del libro Cuentos del lado de los papás: desventuras de la paternidad, las madres están programadas para la maternidad. "Se manejan mejor. Hay un megacomplejo industrial de miles de revistas, libros, clases y magazines televisivos que las instruyen. Y no hay nada para hombres".

Ante la consulta sobre si está o no de acuerdo con esta frase, Miranda responde exaltada: "Definitivamente, disiento de este pensamiento, pues si bien hay un diseño genético en nuestro ADN que nos predispone a ser 'mamá gallina', no tenemos todas las respuestas cuando nos convertimos en madres".

Y añade: "Toda esa megaindustria que cita, tal vez, tenga éxito en ventas, lo que no supone efectividad en cuanto a productos, consejos o variedad de experiencias. La única fórmula infalible para ser exitoso como madre o padre es que, en primer lugar, disfrutes de ese rol y, en segundo, que tus técnicas personales sean efectivas".

Hacia un nuevo concepto

Pero entonces, ¿podría ser la nueva paternidad consecuencia de las nuevas formas de ser madre? La respuesta de Cielito es negativa. "Estoy convencida de que los hombres que han decidido quedarse en la casa encuentran dicha experiencia bastante intensa. Esta intensidad no les da miedo, porque tienen una autoestima muy marcada. Como les decía: el asunto no es 'ayudar a mamá', sino asumir un rol que les corresponde".

La profesional asegura que los nuevos paradigmas de la paternidad no son una moda ni parte de una situación socioeconómica, compartir responsabilidades con la mujer habla de un acto de ternura, madurez y valentía en los hombres. "Se trata de pasar más tiempo de calidad en casa para que esta se transforme y sustente en un hogar.", comenta. Y remata: "No importa cómo lo definamos, para estos papás lo esencial es invisible a los ojos pero necesarios para el alma".