Los clubes de la Chacarita forman una parte esencial de la identidad que tienen los chacariteños por su emblemático y estigmatizado barrio. Instituciones centenarias son el patrimonio de esta gente que encuentra en sus colores un sentido absoluto de pertenencia chacariteña.

Por Aldo Benítez y Christian Pérez / Fotos: Carlos Juri

Este lunes de mañana, el sol cubre con fuerza toda la ribera de Asunción. En el barrio Ricardo Brugada, más conocido como “La Chacarita”, miles de personas hacen su vida cotidiana; las despenseras atienden sus negocios, los comerciantes esperan por sus proveedores para reponer mercaderías, los vendedores que llegan para levantar pedidos, los niños que salen a jugar en los pasillos. También recorren estas angostas calles aquellos trabajadores de camisa mangas largas con kepis que montados en sus motocicletas ejercen esa función tan temida de anunciar en cada casa; “señor, señora, vengo a cobrar la cuota”.

La Chacarita tiene su propia vida. Los clubes forman parte de la identidad del barrio (Foto Carlos Juri)
La Chacarita tiene su propia vida. Los clubes forman parte de la identidad del barrio (Foto Carlos Juri)

Ricardo Brugada fue un periodista, escritor y diplomático paraguayo que defendió la causa de los más humildes. De hecho, según referencias bibliográficas, era conocido como el “abogado de los pobres”, ya que también estudió Derecho. En sus escritos denunció siempre la explotación laboral a la que era sometida la gente de escasos recursos económicos. Tenía como guía, en ese sentido, a Rafael Barrett, otro gran periodista y escritor que desde décadas atrás venía exponiendo los atropellos a los derechos de los obreros.

El 13 de enero de 1920, con apenas 40 años, falleció Ricardo Brugada. Justamente en esos tiempos fue que empezó la migración masiva de personas del interior a Asunción, muchos buscando el “sueño de la capital” y otros expulsados de sus tierras. La zona ribereña de Asunción ya tenía en ese entonces una cantidad importante de personas viviendo a orillas del río Paraguay. Un río que amenazaba cada año -y sigue haciendo- con dejarlos bajo agua. Después de fallecido Ricardo Brugada, entendieron que el mejor homenaje era nombrar el barrio que acogía a los más humildes con su nombre. Nació oficialmente así el barrio Ricardo Brugada, pero la Chacarita ya estaba instalada desde la época de las colonias.

Para entender mejor esta parte de la historia, el periodista e historiador Luis Verón aclara: “La Chacarita empezó a poblarse detrás de la Catedral, hacia el Parque Caballero, ya en la época de las colonias” ilustra Verón. Explica además, que después de la gran inundación de 1983, la Chacarita cambió totalmente su fisonomía, a partir de una explosión demográfica y por supuesto, la llegada de más familias que fueron extendiendo el territorio ocupado.

Así se ve desde arriba la cancha del 3 de Febrero, uno de los tres clubes de la Chaca que sigue (Foto Carlos Juri)
Así se ve desde arriba la cancha del 3 de Febrero, uno de los tres clubes de la Chaca que sigue (Foto Carlos Juri)

Según Verón, allá por fines de los años 20, Punta Carapá, que fue donde prácticamente tuvo nacimiento el barrio Ricardo Brugada, era un lugar bohemio. Dice también que tras el cambio drástico que sufrió el barrio en 1983, la zona empezó a superpoblarse. A principios de los 90, la gente ya empezó a vivir en forma hacinada, en condiciones no deseadas.

La Chacarita siempre fue una zona de inundación. Cada año, familias enteras se ven obligadas a dejar sus casas para buscar lugares más altos. Una situación que se vive desde hace décadas, pero que en 1971, dio origen a uno de los temas musicales que se metió en el corazón de los chacariteños. Ese año, 1971, fue otro de gran inundación en la ribera, por lo que se organizaron varios eventos benéficos para las familias afectadas. Una de las actividades fue un festival musical, en la que el artista Maneco Galeano presentó públicamente “Soy de la Chacarita”, esa música que hoy, 46 años después, es el backtone de los celulares de cientos de chacariteños.

Quiere escuchar mi historia señor / soy de la Chacarita / Con permiso del camalotal / con adobe alcé mi casita / No hay paisaje más bello, señor / Que el de nuestra bahía. / Mi casita fue iglesia, señor / al unirme a mi amada / a la luz de la luna con su kun’û / esperé la alborada / - Maneco Galeano

Los clubes y el sentido de pertenencia

Estos pasillos de tierra, asfalto caliente y en algunos casos cemento puro y duro guardan historias que para los chacariteños representan la esencia misma de su forma de vida. Miles de ellos nacieron ahí, se criaron entre esas paredes, formaron familias e hicieron amigos. Y a todo este engranaje con que arman comunidad, los clubes de fútbol aparecen, dentro de la Chacarita, como un punto fundamental que fortalece aquel sentimiento de pertenencia, de identidad. Los clubes de la “Chaca” son de alguna manera el reflejo de lo que la gente de la zona siente; representan fuentes de inspiración, de ganas de salir del fracaso, de la lucha por sobrevivir, de tener una esperanza. Y son, por supuesto, un foco de violencia que muchas veces se desborda, como ocurre también en cualquier otra ciudad.

Paulina Bernal y una labor que hace con amor, lavar las camisetas del Oriental. (Foto Carlos Juri)
Paulina Bernal y una labor que hace con amor, lavar las camisetas del Oriental. (Foto Carlos Juri)

Actualmente, en cada división de las categorías de Ascenso del fútbol paraguayo un club de la Chacarita disputa el torneo. En la Intermedia, el club que pone la cara por el “bajo” es Resistencia, entidad que el próximo 27 de diciembre cumplirá 100 años de existencia. En la categoría de la Primera B -inmediata a la Intermedia- el club 3 de Febrero es que representa a la “Chaca”. En en la última categoría de nuestro fútbol, la Primera C, está el club Oriental, el más añejo de las entidades deportivas de la Chacarita, ya que en marzo pasado cumplió 105 años.

También estaba otro club, el General Caballero de San Felipe, pero esta institución prácticamente ya no existe. El predio en el que tenía su cancha, en la zona de San Felipe, fue comprado por una empresa. Durante un tiempo, algunos dirigentes trataron de salvar la institución, jugando en la última categoría, prestando canchas, pero eso fue insostenible con el paso de los años.

En las calles de la Chaca, la gente porta las camisetas de los clubes del barrio. “Acá nadie te dice, soy cerrista y de Oriental, porque es del barrio. Acá la gente es de Oriental o de Resistencia o del Tres porque realmente son hinchas de esos clubes, no tienen interés en otros” explica también Manuel Alarcón, más conocido como “Manucho”, quien ofició prácticamente de guía para internarnos en las angostas calles de la Chacarita y hacer el recorrido. En varias oportunidades, los clubes rivales solicitaron a la Asociación Paraguay de Fútbol (APF) jugar de visitante en otra cancha que no sea la Chacarita, por los actos violentos que se solían generar anteriormente.

Don Francisco es capataz de Resistencia hace 43 años. Su sueño es enfrentar a Olimpia o Cerro Porteño en la Chaca. (Foto Carlos Juri)
Don Francisco es capataz de Resistencia hace 43 años. Su sueño es enfrentar a Olimpia o Cerro Porteño en la Chaca. (Foto Carlos Juri)

Nosotros le garantizamos a los rivales que vengan, porque le escoltamos luego a la hinchada visitante cuando termina el partido, le sacamos hasta el centro para que no haya problemas con nuestra gente” explica Alberto González, de 56 años, encargado de cancha del club 3 de Febrero. Don González, chacariteño de nacimiento, dice que sigue al “3” desde hace décadas. Lamenta que este año no se haya podido dar el título o el ascenso a la Intermedia, pero confía en que eso se podría dar en poco tiempo.

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“Es difícil que nos saquen de acá porque el club ya es parte de nuestra vida” - Renato Bogado

A pesar de que son clubes antiguos, ninguno tiene título de propiedad del lugar en donde están ubicadas sus instalaciones. Como casi todos en su momento, estas instituciones ocuparon terrenos fiscales y ninguno se ocupó en regularizar la situación. “Es difícil que nos saquen de aquí porque esto es parte de nuestra vida ya” dice, por ejemplo, Renato Bogado, el joven presidente del club Oriental que hasta el año pasado, además de ejercer la titularidad del club, también era titular en el arco, jugando los partidos oficiales. “Este año ya no jugué, ya pasan los años” dice Renato, sonriendo.

El club Oriental disputa la última categoría en el Ascenso de nuestro fútbol. Llegó a estar en Primera décadas atrás (Foto Carlos Juri)
El club Oriental disputa la última categoría en el Ascenso de nuestro fútbol. Llegó a estar en Primera décadas atrás (Foto Carlos Juri)

Con un presupuesto anual que siempre está desbordado y con más debe que haber en el balance, los dirigentes chacariteños deben recurrir a diversas actividades para hacer frente a los gastos que demandan mantener en pie los clubes. En el caso de Oriental, la cuota social es de unos G. 100 mil anual, y según registros de Bogado, actualmente estarían llegando a los 300 socios activos. Salvo Resistencia, en Oriental y el Tres de Febrero se organizan torneos de barrio en sus canchas los sábados y domingo. Todo sirve con tal de recaudar algo, para prepararse mirando la próxima temporada.

Un pasillo nos separa

Una de las calles que se interna dentro de la Chaca separa a los “orientalistas” de los de Resistencia. La diferencia es marcada. De un lado, las camisetas azules con vivos blancos predomina, con niños y niñas vistiendo las casacas del Oriental. Del otro, los de “Resi” hacen gala de que están en la Intermedia y muestran con orgullo sus camisetas cada dos o tres casas. La rivalidad es notoria, pero según lo que dice el presidente de Oriental, Renato Bogado, actualmente ya no se tiene el nivel de enfrentamiento de años anteriores. Una de las razones es que, los clubes compiten en categorías diferentes, por lo que no hay partidos en los que deban enfrentarse.

El pasillo que separa la pasión por Oriental y por Resistencia. La
El pasillo que separa la pasión por Oriental y por Resistencia. La "Chaca" es un mundo con historias todo el tiempo. (Foto Carlos Juri)

Para Paulina Bernal de Martínez, de 64 años, y su esposo, Nicolás Martínez (63), capataces de la cancha de Oriental, el fútbol se vive distinto en la Chacarita. “Acá la gente sabe dónde viven los dirigentes, y además como todo está muy cerca, la presión contra jugadores y árbitros es fuerte” reconoce Paulina. Ella nació y se crió en la Chacarita. Tiene 9 hijos, se declara orientalista, pero recién hace meses que está trabajando como capataz, junto a su esposo. “Nos encargamos de la limpieza de la cancha, de limpiar todo, de pintar, de arreglar el tejido, es un esfuerzo de todos los días” expone a su vez don Nicolás.

En épocas de crecida del río Paraguay, los clubes de la “Chaca” se ven obligados a migrar. En el 2015, las aguas inundaron las canchas de los tres clubes. Este año, la crecida afectó solamente al 3 de Febrero, que tuvo que buscar otra cancha para jugar de local. Por lo general, prestaba la de Oriental. Cada vez que las aguas bajan, se tiene que reacondicionar todo de nuevo. Eso genera gastos extras que los clubes no tienen, pero se las ingenian para conseguir el dinero.

Viviendas a altura para poder estar a salvo de las inundaciones y también puede servir para ver los partidos del 3. (Foto Carlos Juri)
Viviendas a altura para poder estar a salvo de las inundaciones y también puede servir para ver los partidos del 3. (Foto Carlos Juri)

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El Plan Maestro del Centro Histórico de Asunción y el proyecto de Reconversión del Centro Histórico de Asunción, que llevan adelante el gobierno nacional con apoyo municipal, prevé intervenciones dentro de la Chacarita. Sin embargo, hasta ahora los directivos de los clubes no tienen información si el proyecto afectará las instalaciones, o si existe un plan para reubicarlos. Por de pronto, lo que saben es que no quieren moverse de donde están.

Con unos 10.455 habitantes, la Chacarita es prácticamente una ciudad dentro de Asunción. Con sus códigos y su propia cultura, esta barriada debe soportar la ausencia de alcantarillado sanitario y drenajes pluviales, además del estigma de la violencia y delincuencia.

El barrio que vio nacer a José Asunción Flores, creador de la guarania, también se expresa en los clubes para no dejar de lado sus raíces.