A medida que avan­zan los días, más rosarios se suman para formar parte del gran retrato de María Felicia de Jesús Sacramentado, prepa­rado por el artista plástico Koki Ruiz, para el día de la beatificación de la venerable Chiquitunga.

A la par que la gente va lle­vando y entregando sus dena­rios, tanto en las parroquias como en la tumba de Chiqui­tunga, ayer dos nuevas cajas con rosarios fueron retira­das por Ruiz y llevadas a San Ignacio. "En una semana, es la cuarta caja que estamos llevando y lo que hacemos es seleccionar por colores, entonces, a la hora de trabajar ya sabes qué color está en qué caja y lo podremos usar", dijo.

Indicó que así como la pri­mera vez cargaron más de 2.000 rosarios, la cifra es similar en esta ocasión. Aclaró que estos denarios son los juntados exclusiva­mente ante la tumba de Chi­quitunga, situada al costado de la capilla del Monasterio de las Carmelitas Descalzas en Asunción. Si bien hay rosa­rios de todos los colores, los más donados son el blanco y marrón, que justamente coin­cide con los colores del hábito de las Carmelitas Descalzas y que serán los más utilizados a la hora de crear la obra de arte que será develada el día de la misa de beatificación, pre­vista para mediados de año.

"La obra es un retrato muy grande, porque tiene que ser visto por al menos 50.000 a 80.000 personas. La presen­cia de ese retrato es funda­mental, porque será la ima­gen venerada luego de la beatificación, por eso es una obra que debe perdurar en el tiempo y por eso pensamos en hacerlo con rosarios", indicó.

Agregó que si bien tienen idea de lo que harán, todavía no está definido, ya que hay una iconografía que se debe res­petar, "porque todas las cosas que aparecen en el cuadro tienen su simbología y eso lo tenemos que ver con la gente de la Iglesia", indicó.

HISTORIA DE FE

Mariela Ramírez, junto a su familia, llegó ayer desde Paraguarí hasta la tumba de Chiquitunga, no solo para entregar su rosario, sino además para dar gracias por la gracia recibida. Madre de tres varones, cuando supo que esperaba el cuarto bebé, se encomendó a la venerable para que le dé la nena.

"Una vecina me dio una estampa de Chiquitunga y con mucha fe le pedí, cuando supe que estaba embarazada, para que me dé la nena. Y ahora vinimos a presentarle a Saira María Jazmín. El nom­bre María Jazmín es en honor a ella", dijo mientras sostenía en sus brazos a una bella niña.