El sargento primero del Ejército, Benicio Del­valle Zárate, asignado a la Senad, fue aprehendido en Fernando de la Mora por causar desmanes y actuar con prepotencia ante la presen­cia policial y en total estado de ebriedad. Tras realizar el alcotest dio positivo a 0,46 miligramos de alcohol por litro de sangre.

El efectivo castrense ya fue sorpren­dido en una situación similar, en abril pasado en Mariano Roque Alonso. El militar se encontraba bajo los efec­tos del alcohol y se resistió a la detención. El hecho fue comunicado al fiscal Chris­tian Ortiz, quien ordenó el arresto en la comisaría. El detenido podría ser impu­tado por exposición al peli­gro en el tránsito terrestre, resistencia y perturbación de la paz pública.

Benicio Delvalle, de la Senad.
Benicio Delvalle, de la Senad.

Según el informe de la Comi­saría 2ª Central de Fernando de la Mora, el conductor de un vehículo de la marca Toyota realizaba maniobras impru­dentes en el predio de una estación de servicio, hecho que fue denunciado por el personal de seguridad del establecimiento.

Al lugar llegaron agentes de la citada repartición policial, quienes fueron en dirección al vehículo que estaba total­mente cerrado por dentro. En un primer intento de los agentes de obtener la docu­mentación del hombre, este se negó alegando que este pro­cedimiento debía realizarse en una comisaría y actuó con prepotencia hacia los policías, para lu ego cerrar la ventana y continuar con las maniobras.

“DIÁLOGO”

Según el acta, con el refuerzo policial se intentó nueva­mente dialogar con el sos­pechoso, momento que fue aprovechado por un unifor­mado para retirar la llave del contacto, instante en el que otros dos se abalanzaron sobre el conductor, que fue retirado del vehículo y redu­cido. Allí se percataron que se trataba del sargento primero del Ejército, Benicio Delvalle Zárate, asignado a la Senad.

Los testigos afirmaron que se vivieron momentos de ten­sión en la estación de servi­cio, ya que en todo momento el uniformado opuso resis­tencia. Al menos cuatro poli­cías tuvieron que intervenir para la aprehensión y el tras­lado del militar en estado de ebriedad hasta la comisaría.