"Acceso al agua en las zonas rurales: ¿Por qué los países deben seguir el liderazgo de Paraguay?", dice el título del artículo de Nicola Slawson publicado en la edición de ayer del diario inglés The Guardian.

"Con más del 94% de la población rural accediendo a agua potable, los países de América Latina y el resto del mundo pueden aprender del éxito fenomenal de Paraguay", sugiere en la bajada.

En el texto analiza una experiencia en J. A. Saldívar, donde desde 1993 pudieron solucionar el acceso al agua y cómo esto repercutió mejorando la calidad de vida de la comunidad rural.

Recuerda luego que "en toda América Latina, 30 millones de personas no tienen acceso a agua potable, mientras que 100 millones aún carecen de acceso al saneamiento. Esto es a pesar de que la región alberga un tercio de los recursos de agua dulce del mundo y de que a este tema se le dio prioridad en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), cuya meta era reducir a la mitad, para el 2015, la proporción de la población sin acceso sostenible al agua potable y al saneamiento básico".

Entonces, sugiere imitar el ejemplo. "Solo un país administró esto en zonas rurales: Paraguay. De hecho, superó el objetivo; más del 94% de su población rural ahora tiene acceso a agua potable, en comparación con el 51,6% en el año 2000, progresando más que cualquier otro país", destacó. Cita para apoyar el artículo, las declaraciones de Germán Sturzenegger, especialista senior en agua y saneamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID): "Si bien todavía hay muchos desafíos, realmente ha habido un gran progreso en los últimos 25 años debido a la forma en que Paraguay hizo las cosas", dice.

Describe entonces el modelo: "Se fijaron metas ambiciosas para aumentar el suministro de agua potable en las zonas urbanas y rurales. Con esquemas innovadores, como el modelo de servicio comunitario. Se lanzaron subsidios para comunidades de menos de 150 personas", recuerda para destacar el modelo de Juntas de Saneamiento de las que hay más de 2.500 en todo el país.

"El gobierno paraguayo, principalmente a través de Senasa, ha creado un buen método para trabajar con pequeñas comunidades, crear las juntas y capacitarlas para operar, mantener y administrar el sistema a nivel administrativo", resume Sturzenegger en declaraciones citadas en el artículo.

También dice que "este modelo fue promovido y financiado con un préstamo inicial de US$ 6 millones del Banco Mundial en 1977" y que en los últimos 20 años, el Banco, el BID y el gobierno español han estado ayudando a ampliarlo".