Melbourne, Australia. AFP.

Contra todo pronós­tico, Roger Fede­rer y Rafael Nadal alcanzaron la final del Abierto de Australia 2017, con victoria para el primero. Un año después regresan como principales favoritos al primer grande del año, que comienza el lunes, aun­que el español llega justo de forma tras sus problemas en la rodilla derecha.

Tras su final en Melbourne, las dos leyendas reinaron durante toda la tempo­rada. Federer levantó tam­bién Wimbledon y Nadal se ocupó de ganar Roland Garros y el US Open, además de finalizar el curso como número 1 mundial, posición que todavía mantiene.

El suizo, de 36 años y medio, sueña con ganar en Austra­lia su 20º grande, lo que extendería su espectacu­lar récord. Desembarca en Melbourne en plena forma física, tras haber iniciado el año en la Hopman Cup, el torneo de exhibición por equipos.

Nadal, el otro 'resucitado' de la pasada temporada, tuvo que renunciar a Brisbane la semana pasada debido a que continúa sufriendo dolores en la rodilla, que ya provo­caron su retirada en el Mas­ters en noviembre.

MUGURUZA

En categoría femenina, tras la ausencia de Serena Williams, que declaró que no estaba preparada para competir por el título tras el nacimiento de su hija, no hay una favorita clara.

Desde que la estadouni­dense con 23 títulos gran­des en su palmarés inició su baja de maternidad, nadie ha aprovechado el vacío de poder en el circuito feme­nino. Cuatro jugadoras se han sucedido en la primera plaza mundial; la alemana Angelique Kerber, la checa Karolina Pliskova, la espa­ñola Garbiñe Muguruza y la actual, la rumana Simona Halep.

Otras dos ganaron por pri­mera vez en Grand Slam, la letona Jelena Ostapenko en Roland Garros y la estado­unidense Sloane Stevens en el US Open.

De esta forma el cuadro aparece muy abierto, lo que podría aprovechar Garbiñe Muguruza, ganadora de Roland Garros en 2016 y de Wimbledon en 2017.