Bernard Vallat, director general de la Organización Mundial de Epizootias (OIE), dijo que Paraguay tiene a su carne como principal representante del comercio internacional, por ende aconsejó seguir invirtiendo en el sector pecuario, con miras a mejorar el status sanitario que posee en la actualidad.
Además, precisó que el comercio de la carne aumentará notablemente en un 50% en los próximos 15 años, por lo cual Paraguay, al igual que los países productores, debe proseguir su camino de crecimiento productivo.
Desestimó que exista una discriminación de determinaciones para países subdesarrollados y las potencias mundiales; igualmente negó que se antepongan los intereses comerciales a las determinaciones técnicas.
Al ser consultado sobre cómo la ganadería paraguaya respondió que desconocía si había gas, oro o petróleo en este país, pero aseguró que sí tiene buena carne. “Su producción animal es como el oro y hay que invertir en la ganadería porque existen peligros muy fuertes con la globalización, los cambios climáticos; o sea, hay que prepararse para enfermedades nuevas y hay que invertir para mantener un status sanitario elevado”.
Consultado sobre por qué fueron eliminadas algunas restricciones para facilitar la exportación de carne con vaca loca, dijo: “Los países firmaron un acuerdo y las normas que se decidieron se han adoptado, pero si no lo hacen hay mecanismos para ayudar a los que quieren aplicar los acuerdos”.
CHICOS VS. GRANDES
Al insistírsele sobre la incidencia que tienen los grandes países sobre las decisiones técnicas, y recordársele que Paraguay había sido sacado del mercado cuando tuvo un foco de fiebre aftosa y que, sin embargo, Inglaterra, con varios focos de vaca loca, sigue tan campante, respondió: “La vaca loca no es una enfermedad contagiosa, no se trasmite de animal a animal, se trasmite a través de la alimentación, y cuando Inglaterra tuvo muchos casos, el mundo entero igualmente le cerró sus mercados; por lo menos durante 10 años y poco a poco se fue adecuando a las normas de la OIE. Pero no se puede comparar, porque la aftosa es una enfermedad contagiosa. Ahora bien, la OIE nunca trató a Paraguay de una forma que no correspondía a las normas que existen y Paraguay trabajó por mucho tiempo para lograr el status que hoy posee”.
Sobre la multiplicidad de auditorías internacionales para la comercialización de la carne, sostuvo que “a nosotros tampoco nos gustan las auditorías que se multiplican cada vez más, por eso la OIE tiene su sistema de reconocimiento, solo que este se centra en el tema aftosa y las auditorías de los países compradores revisan otros aspectos, como el sistema de faena, técnicas de inspección de medicamentos y de residuos en la carne”.