Los operativos no consiguieron absolutamente nada, fueron un gasto inútil y simplemente sirvieron para publicaciones de la prensa. Los nombres, inventados en las oficinas del Ministerio del Interior, que pretendían designar a fuerzas efectivas y eficientes, quedaron para la burla, ya que los efectivos no lograron hacer una sola detención, referida al caso de Fidel Zavala.
El secuestrado fue liberado por su captores gracias al pago de un suculento rescate y retornó solo, de en medio de la selva. Había estado durante tres meses en un lugar cercano, muy cercano al de su caída en cautiverio, y nadie había dado noticia alguna de ese detalle. Las fuerzas conjuntas, enormes para el caso, fracasaron estruendosamente para liberarlo, y dejaron escapar a los terroristas.
Nadie ha hablado todavía del costo del “operativo” ni las consecuencias del fracaso. Simplemente, como en una ocasión anterior, las fuerzas se repliegan a cuarteles más cómodos, porque el monte, las afecta.
El ministro del Interior, que cosechó aplausos con el envío de las tropas, se encuentra buscando las palabras oportunas para definir, en un discurso, lo que ha ocurrido, que todo el mundo sabe, menos él. Los terroristas del EPP se han fugado todos, con todo el rescate, sin dejar rastros.
Jamás un operativo paraguayo ha dejado estas huellas, ni ha fracasado tan estruendosamente.
El EPP, colgado en retratos y carteles de prensa, sonríe desde su refugio inalcanzable.
Y ahora, para tapar en algo el fracaso, se busca modificar el status de tres personas refugiadas en Brasil y protegidas por el organismo especializado que atiende cuestiones de Derechos Humanos violados.
Se utiliza a la prensa y la credulidad popular para mantener en zozobra a la población, esperando que esas tres personas vuelvan a Paraguay, de donde no debieron salir, para recibir el trato que merecen los culpables del crimen que se les imputa.
Y mientras estas cosas suceden, a la vista del público, el presidente Lugo aumenta el caudal de la izquierda en su gobierno minoritario y realiza, cada día, actos de peor significado, como el de intentar castigar al usuario por consumir la energía eléctrica que se decía que le pertenecía.
El presidente de la izquierda minoritaria, llevado al poder por el PLRA, se ha dado el gusto de perseguirlo y violentarlo, y ha ocupado los cargos esenciales de su gobierno con gente de la minoría. Y los negocios del Estado sucumben en un desfile de incompetencia y malos manejos, de corrupción en ideología, que era lo que se había comprometido a cambiar.
Publicado el 08.02.10 05:47:00 PM
Publicado el 08.02.10 04:05:00 PM
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Publicado el 08.02.10 10:41:00 AM