Atrás de la comisaría debían estar Osvaldo Villalba e Isax Burgos, al costado hacia Puentesinho, Magna Meza, al frente, hacia la esquina norte, Gabriel Zárate, enfrente, en la calle, estaría “Analía”, por si venía alguien, ella tenía que disparar para advertir. A la entrada de la comisaría estaría Nimio Cardozo, a tres metros Rubén Bernal y más al costado, Manuel Cristaldo Mieres. Todos ellos armados con potentes fusiles.
Esta era la formación para atacar la Comisaría de Hugua Ñandú, ideada por Osvaldo Villalba, alias “Comandante”, “Alexander”, “Aldo Simeón” y hasta “Javier”. El ataque sería como respuesta del grupo guerrillero, a la detención de dos de sus miembros, encargados de la logística.
Fue el 18 de abril del 2006, los citados anteriormente, siendo las 19:00 se llegaron hasta la citada comisaría y por el lapso de tres horas, estudiaron todos los movimientos de la misma. Para las 22:00, ya sabían que dentro de la sede policial, habían dos suboficiales, uno de apellido Cabrera y otro Benítez.
Villalba dio el primer disparo y los demás le siguieron. La balacera contra la comisaría duró diez minutos, hasta que uno de los policías, en este caso Cabrera, arrojó su arma y solicitó clemencia, estaba herido. Benítez hizo lo mismo, aunque no recibió ningún disparo.
Los guerrilleros se retiraron, con la frase emitida por Villalba “decile a tu Nicanor, que apenas estamos empezando”.