En 1973 se produjo un atraco en el banco Kreditbanken de la mencionada ciudad sueca. Los delincuentes debieron mantener como rehenes a los ocupantes de la institución durante 6 días. Al entregarse los captores, las cámaras periodísticas captaron el momento en que una de las víctimas besaba a uno de los captores. Y, además, los secuestrados defendieron a los delincuentes y se negaron a colaborar en el proceso legal posterior.
Un trastorno análogo pareció afectar a un ganadero secuestrado en Paraguay, cuya liberación con vida desató una gran euforia entre los seguidores del cura Fernando Lugo. La alegría luguista ante un nuevo triunfo del crimen organizado se explica porque una ejecución en cautiverio por sus captores se presume que hubiera precipitado la destitución del obispo en pocas horas, por parte de un Parlamento fortalecido que ya hizo sentir su peso en una reciente pulseada con el Ejecutivo, y donde los números presentan amplia mayoría para los detractores del cura en ambas cámaras.
En realidad, la liberación del ganadero representó un triunfo sin precedentes del grupo radicalizado de secuestradores, que no solo obtuvieron el deseado dinero para financiar sus actividades al margen del legalismo, también lograron una promoción y publicidad en los medios sin precedentes.
Por si todo ello fuera poco, lograron que su víctima haga suyas sus fraudulentas consignas de reforma agraria, opción “por los pobres”, impuesto a la renta personal, e incluso sus afanes de disolver el Parlamento para instaurar una corrupta “Democracia Popular” a la medida de los facinerosos malversadores de su entorno.
Paralelamente, y en una bravuconada propia de la prepotencia, el cura con hijos Fernando Lugo anunció que querellará a quienes le relacionaron con los secuestradores del ganadero Fidel Zavala, aunque es de dominio público que fueron varios de ellos sus monaguillos y compañeros de ruta, y que incluso visitó a varios de ellos en prisión.
A uno de los aludidos, el intendente Luis Aníbal Schupp no le importa que el presidente de la República lo querelle.
El intendente colorado de San Carlos del Apa, Concepción, Luis Aníbal Schupp, declaró a los medios que no le importa la posible querella que plantearía en su contra el presidente de la República Fernando Lugo, tras acusar al mandatario de cobrar parte del dinero pagado por el rescate de Fidel Zavala.
Marcos Fariña, conocido por ejercer más de proxeneta arzobispal de Lugo que de abogado, anunció sobre la querella del clérigo-presidente de la República Fernando Lugo, tras las fuertes declaraciones del intendente colorado de San Carlos del Apa, Concepción, Luis Aníbal Schupp.
Schupp por su parte, restó importancia a la posible querella que plantearía en su contra el presidente de la República, Fernando Lugo. Además destacó que el jefe de Estado debería preocuparse por esclarecer el secuestro del ganadero Fidel Zavala, antes de pensar en una demanda.
También volvió a vincular al presidente de la República, Fernando Lugo, con grupos de secuestradores, a través de medios escritos y orales. El intendente de San Carlos anunció que no buscará ningún abogado ante la posible querella anunciada por el abogado del mandatario, Marcos Fariña.
“Cualquier cosa que uno sospeche de Lugo está bien, porque resultó ser un monstruo”, manifestó a medios radiales Luis Aníbal Schupp.
Aseguró además que el gobernante es el “suegrazo” de Juan Arrom, vinculado al secuestro de María Edith Bordón, y que la querella permitirá que salgan a luz un sinnúmero de hechos oscuros que rodean al cura con hijos y su entorno.
Y mientras el cura con hijos incursiona en el terreno de la persecución judicial a sus detractores, la corrupción sin freno del gobierno luguista sigue sumando puntos.
Luis Agüero Wagner
Publicado el 21.01.10 07:11:00 PM
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