La economía de esta civilización, que se basaba en el mercado libre, se encuentra en crisis global y los gobiernos actuales pretenden manejarla a su gusto y antojo.
Las naciones se hunden en la miseria gracias a las políticas seguidas, apasionadamente erróneas, manejadas por tiranos de toda clase y por bribones.
La crisis mundial del año que termina se debe, totalmente, al vaciamiento de entidades financieras realizado al abrigo de la falta de regulación impulsada precisamente por los beneficiarios del descomunal robo.
La democracia, que fue el norte político de la civilización, vacila y se llena de hipocresía, atacada de todos los flancos por agentes vociferantes y agresivos, que desconocen sus principios.
La política es el campo de Agramante, donde conviven y luchan a muerte distintas ideologías, con distintos valores, que no estiman la libertad individual ni los principios que hasta ayer eran aceptados universalmente. Las sociedades se expanden y se encrespan, en una pelea sin objetivos y la gente sufre y se rebela. El mundo demuestra su estado crítico, en cada episodio que se vive. La Humanidad no encuentra orientación general y muchos suponen que se viven días de agonía.
La lucha por los espacios y la riqueza es tenaz, es diaria y no tiene pausas. Cada episodio en el mundo de manifiesta como parte de un esquema general que contribuye al deterioro.
Lo atestigua el exiguo consenso alcanzado en Copenhague sobre el calentamiento global, el cambio climático.
La explosión demográfica sigue estallando y no existe un gobierno en el mundo que pueda estabilizar su sociedad. Se viven choques de civilizaciones, de todo orden y de toda magnitud.
La delincuencia adquirió dimensiones globales y cada vez con más crueldad y deliberación criminal. Los hechos sorprenden, asustan y causan daño creciente. Los gobiernos no saben cómo enfrentar la coyuntura ni en política, ni en economía ni en organización social.
Se vive una situación mundial extrema, similar a la sufrida en el siglo V de la civilización romana. La población mundial aumenta y aunque los recursos también, se ponen trabas a la igualdad de oportunidades, en todas partes. Y los cambios necesarios son resistidos por todos.
Se vive el choque de las civilizaciones anunciado ya por varios pensadores en los años pasados. No ha habido paz desde el fin de la Primera Guerra Mundial, que fue la primera gran explosión de unas sociedades desorientadas.
Los gobiernos tienden a resolver las cuestiones en juego con esquemas surgidos fuera de los valores democráticos. En esta situación, pretender seguir con los parámetros habituales, es absurdo. No se resolverá nada, hasta la explosión final.
Publicado el 30.12.09 08:43:00 PM
Publicado el 30.12.09 11:29:00 AM
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