En el designio del destino y la historia del deporte más lindo del universo, estaba la consagración luego de 63 largos años de un equipo cuya travesía es paradigma para los verdaderos triunfadores; hinchas, jugadores y dirigentes fieles a la ideología académica: paciencia, esperanza, carácter y decisión.
El campeonato número 101 de la Asociación Paraguaya de Fútbol se convierte en la séptima estrella de esta cuna de grandes llamada Nacional, que alguna vez dio a luz a uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, Arsenio Erico, cuyo espíritu por momentos se hizo presente en el mítico Defensores del Chaco, invocado por las miles de gargantas albas.
Con un presidente vanguardista y ambicioso, Robert Harrison; más un entrenador harto experimentado, Éver Almeida, conocedor profundo del fútbol guaraní y obsesionado a dogmas como la disciplina; pese a la coyuntura dada (Tacuary le dio la mano con su victoria ante Libertad), nadie puede negar el merecimiento que tuvo la Academia para gritar campeón.
La vuelta la dio ante otro grande, Olimpia, que en carne propia sufrió la inspiración futbolística del tricolor. Es cierto, el resultado quedó en blanco, pero el 80 % del partido fue monopolio de Nacional, al que quizá le jugó en contra la ansiedad para definir las múltiples jugadas que generó.
La Academia muy pocas veces se vio sorprendida en la retaguardia, pues allí siempre tuvo a un caudillo, hombre de mil batallas, el capitán Denis Caniza, quien a lo largo del torneo dirigió con autoridad la línea más segura del monarca; con tareas no menos importantes, jugadores como los Marcos, Riveros y Melgarejo, llegaron a su consolidación. Pero a más de las puntualizaciones cualitativas de las individualidades, Nacional tuvo equipo para sustentar su sueño y hacerlo realidad. La gran mayoría de su hinchada vio por vez primera consagrarse al tricolor y consecuentemente el festejo vale también por aquellos que no tuvieron esa oportunidad. ¡Salud campeón Nacional!.
LOS PROTAGONISTAS
EL MEJOR
- MARCOS RIVEROS (8)
Consagratorio segundo semestre vivió el polifacético y joven volante de Nacional, Marcos Riveros. Ubicado como uno de los volantes centrales, no solo trabajó en la contención, sino también en la creación, como un verdadero experimentado. Otro de superlativa labor fue su colega Marcos Melgarejo.
EL ÁRBITRO
- ENRIQUE CÁCERES (5)
Enrique Cáceres tuvo algunas vacilaciones. No demostró uniformidad de criterios a la hora de exhibir las tarjetas amarillas, a más de los errores típicos de apreciación. Tiene una buena preparación atlética, siguiendo de cerca las acciones del partido. Posee aptitud y puede llegar a ser un juez de nivel.
REACCIONES
“El equipo se merece el título”
- IGNACIO DON, ARQUERO DE NACIONAL
“Es una alegría inmensa, agradezco a Dios por esta oportunidad. El título lo esperábamos todo el año. Me siento muy fortalecido y contento además, por pertenecer a este grupo maravilloso. El equipo se merece el título, porque se propuso desde el inicio a lograr el objetivo que ahora se concreta”, refirió Ignacio Don, golero de Nacional.
“Sabíamos que sufriríamos hasta el final y así fue, pero el campeonato no da esa felicidad única. El campeonato le dedico a mi familia que me apoyó en todo momento y a cada uno de mis compañeros”, agregó el golero argentino.
“Pensábamos en un partido extra”
- MARCOS MELGAREJO
“Es una alegría indescriptible, no esperábamos todo esto, pensábamos que podría jugarse un partido extra con Libertad, pero gracias a Dios que con el empate fue suficiente para gritar campeón después de mucho tiempo”, explicó el joven futbolista de Nacional Marcos Riveros.
“Es muy importante para mi carrera, creo que en lo personal hice un buen torneo, pero lo más importante que Nacional volvió a disfrutar de un campeonato después de mucho tiempo. Es emocionante ver a gente mayores alentando al equipo”, apuntó el volante ofensivo albo.
Publicado el 14.12.09 04:09:00 PM