Los brillantes campeones llegaron al aeropuerto Silvio Pettirossi poco después de las 21:00, los chicos que se graduaron de grande bajo la dirección técnica de Gerardo “Monito” González, fueron recibidos con aplausos y cánticos. Enseguida los juveniles se abrazaron con sus familiares, amigos y seguidores del fútbol. También estuvieron los más altos exponentes de la Asociación Paraguaya de Fútbol.
Todo resultó muy emotivo y los campeones no pudieron contener las lágrimas. Maurito Caballero, goleador de Guaraní, con cinco anotaciones, protagonizó un momento muy conmovedor con su papá Mauro Caballero, en su momento, goleador de Olimpia, Cerro, Libertad y la selección nacional.
Paraguay fue campeón y en segundo lugar quedó la poderosa selección de Brasil, todo un logro para nuestro país. En Bolivia, Romer Ozuna, tesorero y representante de la Confederación Sudamericana de Fútbol entregó la copa al capitán paraguayo Rodrigo Báez.
LA CLAVE DEL ÉXITO
La Albirroja tuvo una campaña brillante en el certamen de dicha categoría y conquistó el cetro por segunda vez desde su creación. De los siete partidos disputados, ganó en cuatro ocasiones, dos en la primera fase y dos en el cuadrangular final, cosechó dos empates y una sola derrota. Según el técnico Gerardo González, el juego y el manejo del balón fueron la clave del éxito. Remarcó anoche que “este proceso debe seguir, porque estos chicos tienen un fútbol colectivo estupendo y una posesión de pelota distinta a otras selecciones”.