El PLRA, obsesionado con sus deseos de desplazar a la ANR, de la forma que fuere, admitió sin protestas y sin actuar que un ex obispo católico, Fernando Lugo, llegara sin acuerdos previos, sin programa conjunto y sin limitaciones, con sus votos, a la presidencia de la República.
El gobierno de inmediato nominó a sus adláteres en los lugares más importantes, dejando los ministerios menos importantes en manos de los liberales a los que dio cargos y prebendas para mantener las manos libres.
Y la República hoy es la de Fernando Lugo.
El país que ha caído en la más execrable situación, con una inseguridad interna tremenda, con falta de Justicia, dentro de un caos organizativo notable, con mensajes antidemocráticos permanentes, y con una desorientación notable, que implica enfrentar todos los organismos gubernamentales unos con otros, con las FFAA desmoralizadas y con violaciones permanentes de soberanía, es el país de Fernando Lugo.
Y este país soliviantado adrede es dejado en manos del que lo ha convertido en un escarnio, sin aprovechar la salida constitucional que significa el juicio político, por la actitud de algunos ministros y funcionarios liberales y, por supuesto, de los partidarios del responsable máximo del desastre nacional.
Estas personas aducen que no se ha producido nada definitivamente importante para promover el juicio político, como si el estado lamentable del país, de su economía y de su sociedad no sean motivos suficientes para destituir al responsable del problema.
La irresponsabilidad del manejo, o el manejo tortuoso de las acciones gubernativas, es causa suficiente para promover e incoar el juicio político, concebido precisamente para resolver el problema de un gobernante nefasto.
Los que creen que no hay argumentos suficientes no pueden negar la situación en que se encuentra el país. Y si se mantiene, las cosas que sobrevendrán serán más trágicas para el país que cualquier otro momento de su historia.
Un análisis somero de cada cosa que ha sucedido tenderá demostrar que el proyecto del P-Mas boliviano se está llevando a cabo sin hesitación y sin límites. La Policía está infiltrada por delincuentes, las relaciones exteriores han sido llevadas hacia el “bolivarianismo” de Venezuela y el presidente de la República actúa de mandatario del dictador de Venezuela para llevar adelante políticas antiparaguayas y antirrepublicanas.
El juicio político es la salida apropiada y oportuna para poner fin a un desgobierno total, o a maniobras tendientes a destruir la democracia paraguaya. Y se debe llevar a cabo.
Publicado el 24.11.09 07:40:00 PM
Publicado el 24.11.09 06:24:00 PM
Publicado el 24.11.09 06:05:00 PM
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