Quien confía en la ley confía en su letra, en sus principios, en su historia y en su vigencia. Confía en quienes la van a hacer regir; en quienes le darán vida con una decisión. Si la decisión se produce contra la ley, muere la esperanza; decae todo un esquema.
Cuando se produce ese efecto y el perjudicado pierde la fe en el efecto de las leyes, entonces la Justicia comienza a morir. Y morirá mientras haya personas que no la sostenga, debiendo, por sus cargos y conocimientos, sostenerla. La traición de un juez es la mayor de las traiciones, porque se produce contra individuos inermes. Contra gente que cree que tiene un escudo de acero y no es sino de polvo.
El juez prebendario, el que comete el delito de la prevaricación, es como el asesino oculto en las sombras, que surge de pronto, con todo el horror de sus armas y asesta un golpe mortal a una persona que minutos antes confiaba en él. Y cuando su delito le procura bienes, el proceso aumenta y obtiene el resultado feroz. Aniquila la esperanza. Una persona traicionada por un juez es como un asesinado en una calle, a la vista de todo el mundo y que cae sin defensores.
Si la persona no muere y queda definitivamente destruida, quedará en condiciones anormales, ya despojada de su fe en la ley, ya estará listo para formar el ejército de las sombras, siendo un soldado de la desesperanza capaz de trabajar intensamente para evitar que la Justicia vuelva a relucir y brillar.
Un Estado existe cuando existen sus leyes, cuando sus reglas son atendidas y sus jueces atienden a sus leyes de manera correcta y sin miedo.
Cuando las reglas comienzan a ser destruidas, el Estado comienza a morir.
El juez que destruye la fe en la Justicia prevaricando y siendo prebendario, que vende su criterio al mejor postor y que humilla la Justicia , es un asesino de instituciones que debe ser apartado de sus “deberes”. Así, el Sr. Fernando Lugo, el juez que ha corrompido todo en el Paraguay, debe ser destituido.
Al Sr. Fernando Lugo le siguen, de cerca, algunos de sus adláteres, que son jueces que entregan la Justicia a diario, que corrompen el país, y destruyen la confianza de la gente y deben irse. Y la gente que cierra los ojos a la realidad evidente está contra la democracia y la República.
El Juicio Político es la salida constitucional organizada para el Estado para sancionar los jueces o magistrados que atacan y destruyen la esperanza en el buen camino de la Patria.
Y hay que aplicarlo sin lenidad de ninguna clase ; hay que incoarlo a tiempo, para evitar males peores.
Publicado el 24.11.09 05:39:00 AM
Publicado el 24.11.09 02:55:00 AM