Es página de inicio de un gran número de internautas, al escribir su nombre saltan 2.120.000.000 de entradas y es una de las primeras fuentes de consulta en la web. Pero, ¿qué sabemos de Google? Parece que no lo suficiente, porque el motor de búsqueda vuelve a ser tema de un libro.
“Googled. El fin del mundo como lo conocemos” (Googled. The End of the World As We Know It, título original en inglés), de Ken Auletta –que está disponible en Amazon.com- ha atraído la atención.
La editorial Reed Business Information -en su reseña crítica- asegura que el columnista del New Yorker (también autor de la Primera Guerra Mundial 3.0: Microsoft y sus enemigos) “hace un minucioso análisis de los trastornos apocalípticos en los medios de comunicación y entretenimiento que surgieron a consecuencia de la aparición de Google”.
Periódicos que quieren que Google deje de aprovechar sus noticias gratuitamente, editoriales que ponen demandas a la biblioteca virtual, compañías disqueras que intentan seguir vendiendo lo que YouTube da sin costo, usuarios que temen por su privacidad. ¿Un mundo sin Copyright, pero con fuertes ganancias en publicidad? Sí, a eso se refiere Auletta. Con “Googled” (término equiparable al neologismo español “Googlear”) el periodista consiguió que su nombre apareciera 1.220.000.000 en el buscador creado por Sergey Brin y Larry Page. Este último, le había sugerido –en una de las entrevistas que realizó durante sus 13 viajes al cuartel general: Googleplex, en Mountain View, California - que publicara en internet y gratis.
“No seas malvado”
Google es una de las marcas más valiosa del mundo, pero tiene como eslogan “Don’t be evil” (No seas malvado).
Los ingenieros que quieran convertirse en empleados con piscinas individuales y oficinas lúdicas, deben descifrar convocatorias algorítmicas en la red y firmar un curioso contrato en el que “venden su alma al diablo”. Esas excentricidades –que han influenciado las políticas laborales de muchas compañías- son las que les imprimieron sus fundadores.
A ellos Auletta los describe con poco cariño. De Larry Page afirma que “carece de carisma” y no demuestra mucha simpatía por la costumbre de Sergey Brin de aparecer mojado después del surf, a casi todas las reuniones.
¿Cómo sería un mundo post-Google? Ese es el enigma que quiere descifrar el autor, quien teme que sin Page ni Brin no pueda sostenerse el universo. ¿Quién teme a Google? Según la revista Wired, “Todos”.