Dentro de este orden de definiciones, un partido liberal tenderá a imponer en la legislación que sirva de base a su gestión, el respeto a la propiedad privada, el respeto irrestricto a las leyes previas o la Constitución, y el respeto, también irrestricto, a la libertad individual. De estas premisas surge un catálogo de propuestas de gestión gubernativa que deben ser convertidas en leyes.
Cuando una persona dice o vota liberal, se sabe exactamente qué desea para su país desde el gobierno. Un gobierno liberal jamás violaría, o dejaría que se violen, esas tres proposiciones básicas y si lo hace no es liberal.
Normalmente un partido moderno se organiza sobre la base de una expectativa de acceso al gobierno, manteniendo instituciones internas que sean capaces de tomar decisiones orientadoras y hacerlas conocer al electorado, con el fin de crear las alternativas. Es obvio que ese trabajo se puede hacer desde un partido que no se encuentre plenamente en el poder, es decir en el ejercicio ejecutivo directo.
Normalmente un partido moderno, que no se encuentre en ejercicio directo del poder, organizará un “gabinete en la sombra”, es decir un equipo que estudie todas las alternativas propuestas por el gobierno, las comente, o las critique o proponga soluciones diferentes. Un partido sin “gabinete en la sombra” no será un partido moderno y no cumplirá con su función esencial.
Todo esto me lleva a afirmar que el PLRA no es un partido liberal moderno, porque no propone nada, no critica nada y por tanto no induce al elector a asumir sus ideas.
El PLRA no tiene gabinete en las sombra ni análisis sistemático de las situaciones creadas por el gobierno, y por consiguiente no podrá demostrar, en el futuro cercano, la razón por la cual buscará el voto de la ciudadanía. Dentro de este orden de ideas se puede concluir que el PLRA, que el 10 de julio cumplió 122 años, no es un partido político moderno.
La política paraguaya oscila entre dos grandes partidos, que se reparten el 99% del electorado y no tienen funcionamiento moderno. Privilegian los símbolos, como asociaciones mágicas y dependen del agitar de pañuelos con sus colores o de la oratoria semifrenética de sus dirigentes. No se basan en el análisis de los errores del partido rival en el gobierno, sino en la santificación de sus próceres del pasado.
Por supuesto, mi crítica se orienta hacia los errores de mi partido, el PLRA, que hoy se encuentra atado al carro de un gobierno obviamente incapaz y no le da al electorado la posibilidad de elegir algo diferente. A veces hay que detenerse en el camino y pensar en qué se está haciendo mal, si no se avanza como se desea.
Publicado el 13.07.09 10:36:00 AM
Publicado el 12.07.09 07:46:00 PM
Publicado el 12.07.09 10:41:00 AM
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