Ya un folklorista, parafraseando decía, que primero era el verbo. Y en verdad, por regla primero es la palabra; empero excepcionalmente, el silencio es la más fiel y elocuente expresión del alma. Así, en lugar de formular un discurso hablado, me resigno emular al Maestro, quien apeló al recurso didáctico del silencio muchas veces, y quien en una ocasión, inclinado al suelo, guardó silencio y solo atinó escribir.
A Marco Antonio por única vez lo vi de cerca y estreché su mano, cuando la inauguración de la sede judicial de San Lorenzo en el 2.006, oportunidad en que le dije, que nosotros los vulgos, aventajamos a los famosos en esto: que les conocemos, siendo en contrapartida nosotros extraños para ellos. Pese a ello, los paraguayos le veíamos y sentíamos familiar, pues es de aquellos, quien a pesar [WINDOWS-1252?]de la fama, permaneció sobrio, ojehe’a con la gente, asequible, se mostraba humano y amigo siempre; muy diferente a aquel famoso, renegado de sus circunstancias, quien falleciera recientemente. Reyes del Pop y de la Polk, respectivamente.
Don Marco Antonio, no sólo cantaba como los ángeles; sino su canto era una singular alabanza a la vida, al amor y a la patria. Este risueño de sueños, otorgó jerarquía a la música paraguaya. De voz inigualable, y si alguien le alcanzara, él les supera con su puka contagiante, su don de gente, su don de Dios, con ésa gracia especial que importa un hándicap de los grandes. Marco Antonio, la sonrisa musical, quien canta al son, o mejor, a la sazón de la risa.
Marco Antonio, con quien teníamos en común, lo de olimpista, republicano y ex CNC, en actitud generosa y desprendida decidió regresar y apostar al país, en la firme convicción, certeza y compromiso que en nuestro país hay mucho por hacer. Decía él, que en otras latitudes como USA y Europa es aburrido y cuadrado, pues todo está hecho y perfecto; sin embargo, en la República del Paraguay hay todo por hacer aún.
A Marco Antonio, injustamente le arrebataron el primer lugar en la edición Buenos Aires del Festival Iberoamericano de la Canción OTI. Para todos, el jurado popular, Marco Antonio fue el verdadero vencedor. Y precisamente, mientras él sigue cosechando ininterrumpidos éxitos, a la OTI así le fue, pues hace rato ya no es, dejó de ser, por su certificado de defunción que labrara entonces.
Doy gracias a Dios por Marco Antonio, así pido y ruego que levante otros Marco Antonio; y sobretodo, las muchas gracias, por la ciencia y la tecnología que nos permite seguir disfrutando y deleitarnos de su maravilloso canto.
Marco Antonio, hoy día, naciste a una dimensión superior, lo cual amerita te rebauticemos, en este caso con un nuevo nombre. Sí, y en adelante no te llamarás más Marco sino Marcos, sin disminutivo, con la S de plural, de muchedumbre, de pueblo; y ya no serás de Brix, sino del Paraguay.
ORIBE FABIO SOSA ORTELLADO
Publicado el 09.07.09 05:24:00 PM
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