¿Dónde estaría el pecado del pobre empresario de maletín si tanto Copaco como Telefónica España y todas las demás involucradas en el paso de la llamada, cobran lo que les cuesta hacer su servicio? No habría ninguno.
Es como pretender que la línea de ómnibus está violando el servicio de peajes de Tape Porã si en el mismo ómnibus de 2 ejes, en vez de 40 consigue cargar 60 pasajeros, y paga siempre la misma tarifa, con el clásico argumento de “si vos hacés más negocio, entonces a mí me tiene que tocar un poco…” El problema es que la estructura tarifaria de Copaco y de las demás telefónicas no se ajusta a los costos reales. Copaco revienta los precios en llamadas internacionales para supuestamente subsidiar la telefonía local (cosa que dudo) y para mantener la tonelada de gente que tiene contratada. Entonces le es vital poder regular el mercado de llamadas internacionales, so pena de que se le desmorone todo el esquema.
Claro que está el negocio de los verdaderos empresarios de maletín actuales, que se aprovechan de estas diferencias de precio tan altas, para actualmente vender “aterrizaje” de llamada a las Telefónicas de España y otros lados. Ese es el verdadero negocio que se está protegiendo. Que Copaco quiebre o no, evidentemente apenas le preocupa a los sindicatos de Copaco, porque en otro lado no van a poder trabajar tan mal, y encima dedicarse a revender cables que ellos descuelgan de los postes.
Tigo, Personal y Claro, tampoco quieren traer fibra óptica, para que después cualquiera aterrice llamadas en VOIP y las transfiera a línea baja o al celular de la compañía de la competencia. Ellos también ganan más si las cosas están más limitadas. En el fondo, el sueño de todas las grandes empresas es generar barreras o dificultades, que les permita facturar por “ayudar” a pasar tales barreras. No hay negocios buenos en mercados muy abiertos. Un tema es cómo fue posible habilitar el servicio de teléfonos celulares, siendo que se trata de transmisión de voz.
Efectivamente, la ley clasificó a los celulares como “servicios de valor agregado…” Y con esa simple definición, se permitió que la regulación sea por licencia, no por concesión parlamentaria. Ahora, si se quiere hablar de celular a línea baja… entonces se paga un peaje determinado a Copaco. Lo simpático es de que de una compañía celular a otra… Tiene que intervenir Copaco!! Y por eso el famoso costo de interconexión.
O sea, por licencia puede poner las antenas que quiera y vender la cantidad de celulares que quiera. Pero si quiere que sus usuarios se comuniquen con los de la otra compañía, ahí le cobran un vagón de plata… Con qué justificativo… El de siempre, ahí Ud. sale de lo que la licencia le permite, y se mete en cuestiones de telefonía básica y Copaco no puede quedar fuera, y etc. etc.
(…) En el fondo, realmente el problema es la ley que regula de tal manera las cosas, que impide inversiones en el campo de las telecomunicaciones.
Lo ideal es que se hubiese reglamentado o legislado el uso de los bienes públicos, como ser el espacio para colocar cables, el suelo para hacer ductos, las frecuencias de radio disponibles, etc. El resto, se hubiera dejado al mercado resolver. El que quiera poner cables que los ponga, pero que corra con los costos de poner postes, reponer veredas, pagar a los municipios por el uso del espacio físico, etc. etc. Si quiere poner antenas… con tal de que haya frecuencias disponibles y pague por ellas… no debería haber problemas. De por sí este tipo de emprendimiento sólo podrían hacerlo grandes empresas, ya que los costos son enormes.
Lo que estas empresas no quieren es que se les obligue a abrir tales redes e inversiones a terceros, alegando que incurren en grandes costos, etc. etc. Todo lo que estas empresas tienen que hacer es cobrar lo que corresponde por el servicio que prestan, y no mirar qué negocio se monta encima de tal servicio.
Copaco y las celulares, lo que quieren es impedir que cualquiera use sus líneas para prestar otros servicios, porque no les basta con ganar un montón en lo que hacen, quieren también lucrar con todas las ideas que los demás tengan. En puridad, una de las restricciones que debiera ponérsele a empresas que usan bienes públicos, es que justamente no pueden dedicarse a negocios conexos, porque el usufructo de ese bien público, y su explotación, debe ser liberado para no entorpecer el crecimiento del mercado. Acá tanto Copaco como las celulares, están felices con las cosas como están. Ganan mucha plata, hay mucha plata para repartir… Y para qué cambiar. Lo que estos directores se olvidan es que ellos sólo deben pensar en los usuarios. Buscar la manera de que el usuario final sea el beneficiado. Es cierto, si establecen condiciones que tanto perjudiquen a los emprendimientos grandes, y estos sucumben o desaparecen, entonces tendrán que revisar sus decisiones.
De todos modos, hoy día Copaco ya tiene que ir pensando en que con Ley o sin Ley 642, está perdiendo terreno violentamente. El costo del llamado por celular, la posibilidad de utilizar mensajes en vez de voz, el hecho de que la gente no vive en casa propia por lo que prefiere un teléfono móvil a uno fijo, el hecho de que tardan meses en darte línea, etc. Todo eso hizo que hoy día ya estén perdiendo mucho mercado. Sin contar todo el aterrizaje de llamadas que sus propios funcionarios se dedican a hacer, con lo que pierden más plata, está también que la gente consigue computadoras, o se va a los ciber, y utiliza Skype o MSN para hablar o chatear con sus parientes. Le den vuelta como se la den… tienen los días contados.
Ing. Marcos A. Mikelj
Publicado el 13.03.09 09:44:00 AM
Publicado el 13.03.09 07:24:00 AM
Publicado el 13.03.09 06:57:00 AM