No es la primera vez que Gloria le canta a María, pero esta vez se trató de una ocasión muy especial. Ayer, auspiciada por el diario La Nación, puso a consideración de sus seguidores, un nuevo material denominado Ave María, que contiene tres canciones enteramente dedicadas a la Madre del Señor, cumpliendo de esta manera un sueño largamente acariciado y postergado durante varios años.
La artista siempre fue devota de la Virgen María, pero su fe tomó impulso cuando en entrevista con el Santo Padre Juan Pablo II, el querido pontífice le dijo que ella estaba destinada a cantarle a la Madonna, y que lo hiciera sin temor de decir que esa música curaría el alma y el cuerpo porque es un canto dedicado a la elegida de Dios.
“Me gusta cantar- sostuvo durante una entrevista- y a él me dedico con todo mi amor. Cuando las palabras me faltan son porque mis emociones no me permiten hablar, confío en la fuerza mutante de mi arte que es capaz de registrar los momentos que no puedo regresar”.
DISCO EXITOSO
Cabe destacar que el material que acompañó la edición de ayer de La Nación, fue acogido con entusiasmo por los lectores y admiradores de la cantante. Quienes no pudieron adquirirlo, lo pueden hacer en las instalaciones de este medio, en Fernando de la Mora.
El disco contiene dos versiones del Ave María, el de Frank Schubert y Charles Gounof, además del “himno” de las festividades del 8 de diciembre, Virgen de Caacupé de Federico Riera. También incluyen canciones populares del Paraguay como Al pie de tu reja de Fernando Rivarola y Remberto Giménez, A mi pueblito Escobar de Emigdio Ayala Báez, Recuerdos de Ypacaraí de Demetrio Ortiz y Zulema de Mirkin, Puerto Pinasco de Maneco Galeano, San Baltasar de Hipólito Sánchez Quell y Mauricio Cardozo Ocampo, Che novia cue mi de Herminio Giménez y Cerro Corá de Félix Fernández y Herminio Giménez.
La cantante Gloria del Paraguay inició sus estudios de declamación y danza desde muy pequeña, en la Escuela de Bellas Artes de Asunción. A los once años estudió canto con la profesora Aurelia Camihor Lofrucio y ya al año siguiente actuó como solista de la orquesta sinfónica y el coro del Ateneo Paraguayo.