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El proyecto real
Poco a poco, y gracias a los hechos concretos protagonizados por el presidente Lugo y su entorno íntimo, se va haciendo evidente el diseño real del proyecto Lugo; se busca convertir a Paraguay en un régimen de socialismo real.

Vetó la ley que limitaba la discrecionalidad en el otorgamiento de recursos a las organizaciones radicales sintecho; dispuso que la Secretaría de Emergencia y el Indert presten apoyo y recursos a las organizaciones radicales sintierra; presta la fuerza coercitiva del Estado a esos grupos.

Las organizaciones radicales nucleadas en el Frente Patriótico Popular y en el Consejo de Resistencia Popular, muchos de cuyos referentes son consultados habitualmente desde el gobierno, presentaron un programa en el que exigen nacionalizar casi nueve millones de hectáreas y el control estatal sobre la tierra, los minerales, el agua, la energía y la tecnología.

La propiedad pública de los medios de producción, extracción e intercambio es una propuesta antigua, fue planteada por muchos pero su forma más conocida lo fue por Carlos Marx y Federico Engels en el Manifiesto Comunista de 1848.

El compromiso de las organizaciones sociales que el presidente Lugo alienta con su apoyo es instaurar en Paraguay un régimen de socialismo real o, para decirlo de un modo llano, un régimen comunista.

No hay más remedio que denominar así, comunista, a un sistema en el que la propiedad de los medios de producción, extracción e intercambio es pública.

Nada de eso se votó el 20 de abril, al contrario. Si se consideran los votos logrados por quienes propusieron un programa de socialismo real, el 20 de abril se votó mayoritariamente en contra de ese programa, abrumadoramente en contra. Lugo, pues, está desconociendo el mandato popular y violando la promesa electoral. La legitimidad de origen se va convirtiendo en ilegitimidad de gestión, abrumadoramente evidente.

El presidente no tiene legitimidad para introducir por la ventana un programa que nadie votó. Obviamente un mandato que se traiciona o se incumple, deriva en mal desempeño.

Activistas del socialismo real como Gilberto Cáceres, ya están pidiendo la disolución del Congreso, porque saben que la única valla real al golpe ideológico está en el Congreso.

Sin el Congreso, las organizaciones radicales quedan solas para desarrollar sus planes, lamentablemente con apoyo total del Poder Ejecutivo.

Lugo le ha mentido a la ciudadanía y ha perjurado el 15 de agosto de este año, cuando juró respetar y hacer respetar la Constitución y la ciudadanía, por medio de sus representantes, tiene derecho a demandárselo. El juicio político es el instrumento de la demanda. El juramento de posesión termina con una fórmula “si así no lo hiciera, que Dios y la Patria me lo demanden”. Así no lo hace, por consiguiente la Patria, que reside en el Congreso, tiene la obligación de demandárselo.

La demanda de disolución del Congreso implica la llamada a un golpe de Estado, por lo que Gilberto Cáceres debe ser imputado como golpista, y luego de un debido proceso puesto a buen recaudo en la cárcel.

El gobierno está mostrando, en la destrucción del Estado de Derecho y de la economía paraguayas, una firmeza y una determinación sobrecogedoras.
Vetó la ley que limitaba la discrecionalidad en el otorgamiento de recursos a las organizaciones radicales sintecho; dispuso que la Secretaría de Emergencia y el Indert presten apoyo y recursos a las organizaciones radicales sintierra; presta la fuerza coercitiva del Estado a esos grupos.

Las organizaciones radicales nucleadas en el Frente Patriótico Popular y en el Consejo de Resistencia Popular, muchos de cuyos referentes son consultados habitualmente desde el gobierno, presentaron un programa en el que exigen nacionalizar casi nueve millones de hectáreas y el control estatal sobre la tierra, los minerales, el agua, la energía y la tecnología.

La propiedad pública de los medios de producción, extracción e intercambio es una propuesta antigua, fue planteada por muchos pero su forma más conocida lo fue por Carlos Marx y Federico Engels en el Manifiesto Comunista de 1848.

El compromiso de las organizaciones sociales que el presidente Lugo alienta con su apoyo es instaurar en Paraguay un régimen de socialismo real o, para decirlo de un modo llano, un régimen comunista.

No hay más remedio que denominar así, comunista, a un sistema en el que la propiedad de los medios de producción, extracción e intercambio es pública.

Nada de eso se votó el 20 de abril, al contrario. Si se consideran los votos logrados por quienes propusieron un programa de socialismo real, el 20 de abril se votó mayoritariamente en contra de ese programa, abrumadoramente en contra. Lugo, pues, está desconociendo el mandato popular y violando la promesa electoral. La legitimidad de origen se va convirtiendo en ilegitimidad de gestión, abrumadoramente evidente.

El presidente no tiene legitimidad para introducir por la ventana un programa que nadie votó. Obviamente un mandato que se traiciona o se incumple, deriva en mal desempeño.

Activistas del socialismo real como Gilberto Cáceres, ya están pidiendo la disolución del Congreso, porque saben que la única valla real al golpe ideológico está en el Congreso.

Sin el Congreso, las organizaciones radicales quedan solas para desarrollar sus planes, lamentablemente con apoyo total del Poder Ejecutivo.

Lugo le ha mentido a la ciudadanía y ha perjurado el 15 de agosto de este año, cuando juró respetar y hacer respetar la Constitución y la ciudadanía, por medio de sus representantes, tiene derecho a demandárselo. El juicio político es el instrumento de la demanda. El juramento de posesión termina con una fórmula “si así no lo hiciera, que Dios y la Patria me lo demanden”. Así no lo hace, por consiguiente la Patria, que reside en el Congreso, tiene la obligación de demandárselo.

La demanda de disolución del Congreso implica la llamada a un golpe de Estado, por lo que Gilberto Cáceres debe ser imputado como golpista, y luego de un debido proceso puesto a buen recaudo en la cárcel.

El gobierno está mostrando, en la destrucción del Estado de Derecho y de la economía paraguayas, una firmeza y una determinación sobrecogedoras.

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Marite dijo:
Lamentablemente el editor no se percato que la editorial tiene un pequenho defecto de forma que hace un poco confusa la lectura. El contenido sin embargo, deberia ser motivo de analisis en las escuelas, colegios y entre toda la poblacion realmente interesada en los destinos de nuestro pais. (Obvio que esto de las escuelas es una pura expresion de deseo!, no va a ocurrir!) Muy interesante y preciso. Ojala el "pueblo" este conciente de lo que ocurre a su alrededor, si existe la conciencia y la aceptacion de convertir al pais al "socialismo", en hora buena! adelante!, pero si de pobres ignorantes nos estan arrastrando hacia la ideologia de algun reducido grupo de "raros" (en todos los sentidos), pues seria momento de ir despertando!

Publicado el 20.11.08 11:15:00 PM

julio a. dijo:
Lo que tiene adentro el Pte. quedó patentizado para la historia en la famosa entrevista televisada por la muerte de la secuestrada Cecilia Cubas, hija del ex Pte.Cubas Grau. Cuando la periodista le preguntó sobre el caso dijo "no estoy esterado" (hacía 3 o 4 meses que en los periodicos, radios y tv era el tema casi principal)y ante la insistencia de la periodista por el asesinato de esa pobre chica dijo, con una frialdad que le envidiaría Mengele, "Y QUÉ, TODOS LOS DIAS SE MUERE GENTE POBRE" (algo parecido). Esa fue su reacción espontánea, COMO "CARITATIVO" OBISPO EN EJERCICIO, saquen sus conclusiones.

Publicado el 20.11.08 06:59:00 PM

alfredo dijo:
Existe un primer anillo totalmente socialista y la equivocacion conceptual de algunos exponentes en la interpretacion del articulo primero de la Constitucion Nacional: "...se constituye en estado social de derecho". Entienden de manera interesada que esto significa que Paraguay se constituye en ESTADO SOCIALISTA. Estado social no es lo mismo que estado socialista. Es la constitucion paraguaya de democracia republicana, representativa, pluralista la que se encuentra herida. La soberania del pueblo se ejerce conforme lo dispuesto en la constitucion (CN, articulo 2). Hoy se busca ejercer la soberania popular al estilo fascista con la politica de masas. Nada mas inecuanime por que para cualquier acto no se consulta al Paraguay como un todo. Queda al arbitrio de las masas vociferantes.

Publicado el 20.11.08 10:45:00 AM



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