• Luis Noguera

Veo un sistema local sólido y estable, resultado de un esfuerzo sostenido en términos de regulación, supervisión y gestión prudencial por parte del Banco Central.

Actualmente, Liana Caballero cumple su segundo periodo como miembro del Directorio del Banco Central del Paraguay (BCP). Comenzó desde muy abajo y conoce la banca matriz de cabo a rabo. En esta nueva entrega de Hacedores LN, conversó con La Nación/Nación Media sobre la actualidad del sistema financiero, sus riesgos, desafíos y fortalezas.

–¿Cuáles son los retos que le depararon el hacer carrera dentro del BCP?

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

–Mi primera experiencia en el BCP fue como pasante universitaria a los 22 años, cuando estaba en el cuarto año de la carrera de Economía. Luego, una vez recibida de economista, ingresé al BCP en el primer grupo de funcionarios que accedió a la institución mediante concursos públicos de oposición y mérito. Desde mi ingreso en 2008, he transitado por diversas áreas del banco, lo que me permitió desarrollar una visión integral de la institución, abarcando ámbitos como la economía, la gestión administrativa y la infraestructura de mercados. Entre los principales hitos de mi trayectoria, destaco el desafío de haber asumido a cargos de alta responsabilidad muy joven, como gerente de área a los 31 años y, posteriormente, como miembro del Directorio (en un primer periodo) a los 37 años.

Desde entonces, mi trayectoria dentro del banco ha estado guiada por un firme compromiso institucional, así como por la convicción de ejercer la función pública con responsabilidad, profesionalismo y vocación de servicio.

–¿Qué destaca más en ese camino dentro de la institución, su crecimiento personal o profesional?

–Ambos están profundamente vinculados. En lugares de alta responsabilidad, es muy difícil avanzar sin el apoyo de la familia. El apoyo de mi mamá, mi marido e hijos ha sido clave, más aún, considerando que fui madre por primera vez muy joven, a los 17 años, por lo tanto, equilibrar mi vida profesional y personal fue desafío desde temprana edad. Fui a estudiar en el exterior, con una beca de la Fullbright en 2008 y con un hijo de 9 años, al volver como comenté más arriba recorrí distintas áreas del banco, llegando a gerente cuando mi segunda hija tenía 1 año, aproximadamente. Creo que el mayor desafío de una mujer es equilibrar la vida personal y profesional, por lo que yo encuentro muy complicado destacar una parte más que la otra, ambas operan juntas y se complementan.

–Cómo ve al sistema financiero paraguayo en la actualidad, ¿es un sistema de primera línea a nivel global? Si no es, ¿qué le falta?

–Veo un sistema financiero paraguayo sólido y estable, resultado de un esfuerzo sostenido en términos de regulación, supervisión y gestión prudencial por parte del Banco Central y de la Superintendencia de Bancos, en conjunto con el propio sector. Ahora bien, si lo comparamos con sistemas de primera línea a nivel global, todavía existen desafíos propios de la escala y profundidad de nuestro mercado. No se trata tanto de una debilidad, sino de una oportunidad de evolución.

En particular, el sistema puede seguir avanzando en aspectos como: implementación de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), adoptando los estándares internaciones que permitirán alinear al sistema paraguayo financiero con las mejores prácticas globales, proyecto que está en pleno proceso por parte de la Superintendencia de Bancos.

Interoperabilidad, digitalización e inclusión, especialmente en medios de pago y soluciones tecnológicas. En ese camino, Paraguay tiene una base muy valiosa: estabilidad macroeconómica, credibilidad institucional y un sistema financiero resiliente. Sobre esos pilares, el desafío es continuar modernizando el sistema para hacerlo más inclusivo, más eficiente y alineado con las mejores prácticas internacionales.

–¿La misión de los bancos en Paraguay se limita a ganar dinero? ¿Están cumpliendo con algún rol social?

–En el ámbito que me corresponde coordinar, podemos afirmar que los sistemas de pagos cumplen un rol social fundamental. En este sentido, el Sipap fue concebido como una infraestructura pública orientada a promover la inclusión financiera y facilitar el acceso de la población a servicios de pago eficientes y seguros.

Como lo menciona el BIS (Banco de Pagos Internacionales) en varios documentos, los pagos muchas veces son la puerta de entrada de las personas a la bancarización, creas una cuenta para realizar pagos, y luego acceder a un abanico de herramientas financieras a través de las entidades financieras. En este sentido, las cuentas básicas o las cuentas mipymes constituyen herramientas clave que permiten ampliar el acceso a los servicios financieros formales, favoreciendo la inclusión y generando mayores oportunidades para la población. Si bien, el Sipap se trata de un desarrollo impulsado por el BCP, su éxito responde también al esfuerzo conjunto con el sector privado, lo que evidencia que las entidades financieras no solo cumplen un rol económico, sino también contribuyen activamente a objetivos de desarrollo social.

–¿Se puede decir que la toma de decisión en el BCP actualmente se realiza con 100 % de parámetros técnicos? ¿Hay una mirada social o política?

–Se puede afirmar que la base de toda decisión en el BCP es eminentemente técnica, sustentada en análisis rigurosos y en la mejor evidencia disponible. No obstante, en el proceso de deliberación también se consideran las circunstancias sociales y el contexto económico general, los cuales son incorporados dentro del análisis técnico, con el objetivo de asegurar decisiones equilibradas, responsables y alineadas con el interés público y los fines constitucionales y legales de la banca central.

–¿Hay campo en el sector financiero para inversiones del exterior? ¿Ingreso de algún banco de gran renombre como ocurrió en el pasado?

–Hoy contamos con doble grado de inversión (Moody’s en Baa3 julio/2024 y S&P en BBB diciembre/2025, sumado a la perspectiva positiva de Fitch), lo que habilita la entrada de inversionistas institucionales que antes no podían considerar al país por sus propios mandatos de inversión. La reciente emisión soberana en guaraníes a 12 años, que atrajo a 64 inversores internacionales con demanda 1,5 veces superior al monto colocado, es una señal concreta de que ese interés ya se está materializando. El espacio para inversión externa es real y se distribuye en los tres frentes que conforman el sistema financiero paraguayo.

En el sistema bancario, los indicadores son sólidos (solvencia, rentabilidad y profundización crediticia en niveles robustos, con créditos que pasaron del 46 % al 51 % del PIB en un año), lo que configura un sector capitalizado y rentable, en condiciones de absorber capital externo adicional y de competir por inversionistas estratégicos. En el mercado de valores, la Ley 7572/2025, el régimen tributario 10-10-10, el nuevo modelo institucional de infraestructura de mercado segregada (negociación y custodia/liquidación) ofrecen un marco moderno y alineado con estándares internacionales, que es la condición previa para que inversionistas del exterior tomen posiciones en títulos locales.

Sobre la eventual entrada de un banco de renombre, no contamos con información oficial al respecto. No obstante, es importante destacar que las entidades que actualmente operan en el sistema financiero paraguayo son sólidas y, en muchos casos, forman parte de grupos financieros internacionales con amplia trayectoria.

–¿Cuál considera que es el mayor factor de riesgo para el sistema actualmente?

–El principal factor de riesgo no responde a un único elemento, sino a un conjunto de desafíos que requieren seguimiento permanente. Entre ellos, destacan los riesgos asociados a la evolución tecnológica y a la necesidad de acompañar los procesos de innovación sin perder de vista la estabilidad del sistema. El desafío está en mantener un equilibrio adecuado entre innovación, inclusión y solidez, preservando la estabilidad que caracteriza al sistema financiero paraguayo.

–¿Cuál es la mayor fortaleza del sector?

–La mayor fortaleza del sector financiero paraguayo radica en su solidez y estabilidad, sustentadas en una gestión prudencial adecuada, un marco regulatorio robusto y una institucionalidad que ha sabido generar confianza de manera sostenida en el tiempo. Esta base ha permitido al sistema enfrentar distintos contextos, tanto internos como externos, manteniendo su resiliencia.

Déjanos tus comentarios en Voiz